Aquella noche que me acojone con Black Sabbath

Uno cuando es joven es muy gallito, te crees el rey del mambo, que nada te puede tocar y mucho menos acojonar; pues hubo una noche en la que me acojoné y mucho.

Recuerdo aquel día perfectamente. Me encontraba en unos grandes almacenes y tras hacer las compras aburridas y obligatorias de la semana, me detuve en un inmenso cajón lleno de cintas de cassette en oferta. Tras rebuscar un rato me encuentro una grata sorpresa, unos grandes éxitos de Black Sabbath. No tenía ni puta idea de esta banda, algún colega me había dicho que eran buenos y que el cantante era Ozzy Osbourne. En esa época para mi Ozzy era un puto Dios, era mi rock star preferida. Por el precio de mierda que ponía en la etiqueta no lo dudé un instante y me la llevé para mi casa.

Al llegar a mi hogar, me detuve un segundo en la portada de la cinta de cassette, era super cutre, ponía el logo de la banda, “greatest hists” y poco más. Ahora con el paso del tiempo pienso que sería el típico recopilatorio que lanza la discográfica sin permiso de la banda, ya que la portada y todo lo que rodeaba a la cinta era feo de cojones.

Recordé que tenía una revista de rock que hablaba del grupo capitaneado por Iommi y Ozzy. Raudo y veloz fui a cogerla para empaparme algo de lo que estaba a punto de experimentar. Lo primero que vi fue la portada del primer álbum de Black Sabbath, ahí empezó a torcerse ya la cosa, no me había fijado en la tipa que aparece en ella; joder vaya mal rollo. Algún día hablaremos del origen de esa portada y de la leyenda que surgió alrededor de la misma, lo que me dejó claro, es que daba algo de repelús fijarse en esa tía que parecía una bruja salida del mismísimo infierno.

Mi colega me avisó también que los Black Sabbath eran satánicos, a mí aquello me molaba, me atraía. La información distorsionada que me dio mi amigo sobre la banda británica, ayudó a que mi sugestión fuera en aumento.

Black Sabbath tuvieron que vivir años con el San Benito de ser adoradores del diablo y de las artes oscuras; nunca una campaña de marketing fue tan buena.

Mis grandes audiciones de esos años las hacía por la noche. Cogía los cascos, apagaba la luz y a toda hostia escuchaba mi nueva adquisición en mi super walkman Sony. Aquella noche no iba a ser una excepción, para más inri me encontraba solo en mi casa, era una oportunidad única para vivir una nueva experiencia musical.

Pues bien, me meto en la cama, apago la luz, le doy al playy comienza el terror para mí. No sé lo que me pasó aquella noche pero pasé miedo de verdad. Me quedé petrificado al escuchar esa lluvia amenazante que hace de intro del tema “Black Sabbath”, campanas de fondo, y el tritono de Iommi empezando a trepanarte los oídos. La voz de Ozzy también  hizo lo suyo, desesperada, de ultratumba etc…

Un jodido sudor frío empezó a pasarme por la espalda que flipas, veía sombras por todos lados, escuchaba ruidos por doquier, estaba seguro de que estaba asistiendo a un aquelarre y que yo iba a ser la ofrenda a Satanás; que mal rollo por DIO.

Me llené de valor, encendí la luz y no los abrí hasta unos segundos después, estaba seguro de que la puta bruja estaba delante de mía. Encontré el antídoto perfecto: Poison.

Pasar de lo tenebroso a las playas de California me tranquilizó; pero os aseguro que pasó mucho tiempo, hasta que tuve el valor suficiente para ponerme de nuevo esa “simpática cinta”.

 

 

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