Bruce Dickinson: el puto amo

Supongo que cuando mucha gente lea este artículo, me acusará de dar demasiado jabón a la figura del mítico Bruce Dickinson, a estos le diré por las buenas que el personaje lo merece, y a las malas que me trae al pairo lo que piensen.

En una época llena de mediocres, gente imbécil y posers por doquier, creo que es de ley reivindicar una figura como la del vocalista de Iron Maiden, más aún cuando se nos están yendo al otro barrio muchos héroes de nuestra juventud, y por qué no decirlo, madurez.

Creo que es importante además resaltar la valía de Dickinson, para desterrar de una vez por todas el “San Benito” que considera a la gente del metal palurda, poco instruida; en definitiva unos “losers” de la sociedad, pues bien aquí va lo que ha hecho y demostrado este “loser” llamado Bruce Dickinson.

Para empezar tiene una de las mejores voces de la historia del heavy metal, liderando a su vez una de las formaciones más míticas: Iron Maiden. Además ha realizado unos cuantos discos en solitario. Teniendo estas credenciales, muchos ya se hubieran retirado, o estarían viviendo del cuento; no amigos Bruce, no.

Es difícil saber por donde empezar con un curriculum como el de Dickinson. En el plano artístico, además de cantante, es productor, escritor, guionista, y ha presentado programas de radio, además de documentales para canales como Discovery Channel. Si pasamos al plano de los estudios el chico tampoco se queda corto: Estudió Historia Antigua en el Queen Mary and Westfield College de la Universidad de Londres, y es piloto de aviones con rango de comandante, además de ser CEO de la compañía de mantenimiento aeronáutico Cardiff Avitation. Por si fuera poco, es esgrimista con gran nivel, y participa de manera activa en la promoción de la famosa cerveza “Trooper”.

Pero si en el plano curricular destaca, para mí, donde radica la estrella de Dickinson, es en el plano personal. Para empezar es un tipo super sencillo, según el mismo ha dicho en innumerables entrevistas, le gusta pasar desapercibido, coger el metro de de Londres con su chandal para ir a entrenar y poco más. No tiene perfiles en las redes sociales, usa un móvil del Pleistoceno y odia toda las nuevas tecnologías que nos están deshumanizando. Hace poco lo pasó mal con su salud, le diagnosticaron un cáncer de lengua que superó desde la más estricta intimidad, sin hacer alarde de nada y volviendo a sacar un nuevo disco de Iron Maiden. Dentro de sus últimas hazañas ha sido llevar en avión (pilotando él mismo) una tortuga en peligro de extinción desde U.S.A. hasta la isla de Gran Canaria.

Por último amigos, pilota el Ed Force One de los Maiden para llevar su música por todo el mundo y adora a sus fans; joder de mayor quiero ser como él.

Nada más que añadir. En este mundo necesitamos muchos Dickinsons, aunque no está mal tener solo a éste.

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