¿Debemos juzgar a los artistas por sus actos o por su arte?

Para empezar el término “juzgar” no es muy de mi agrado. Creo que sólo pueden juzgar los tribunales, y que el resto de la ciudadanía lo que si puede y debe tener si quiere es una opinión.
Los últimos acontecimientos acaecidos por los gestos nazis de Phil Anselmo, en el final del homenaje a Dimebag Darrell, me han hecho reflexionar sobre hasta que punto tenemos que tener en cuenta los actos de los artistas para rechazar su arte, y por tanto darles de lado definitivamente.
Hace unos años escribí un artículo sobre Burzum, y su música. En esa época yo era más radical con el tema y pensaba, y así lo dije, que los actos de un artistas van unidos a su arte y que debían sufrir las consecuencias de sus comportamientos. Ahora con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que estaba equivocado.
No todo el mundo puede ser Lemmy Kilmister, un tipo que hacía buena música y que encima era querido por todo el mundo, y no olvidemos que era muy aficionado a la parafernalia nazi. Hay artistas que por lo que sean son bastante torpes en sus actos y declaraciones, haciendo degradar su figura a pasos agigantados como es el caso de Phil Anselmo.
Mi cambio de opinión sobre el saber encontrar el límite entre la persona y el artista, fue a raíz del escándalo de Michael Jackson, y sus supuestos abusos de menores. No hay nada que me repugne más que una persona pueda abusar de un menor, pero con Michael Jackson, auque había muchas dudas sobre él y su culpabilidad, su música seguía emocionándome. Entonces ví clara la cuestión, o por lo menos, levanté la mano con respecto al criterio que tenía antes sobre el poder separar el artista de la persona. En resumidas cuentas, me seguía emocionando la música de Jackson aunque tenía mis dudas más que fundadas de su incorrecta vida personal. Pude entender a la gente que seguía a Burzum aunque sus actos vitales hayan sido bastante reprobables.


Entonces llega la pregunta: ¿Dónde está el límite? ¿Cuando debemos dar de lado al artista por sus actos? Phil Anselmo me ha despejado la incógnita. Independientemente del acto de Anselmo, muy reprobable eso sí, aunque estaba claramente borracho y llueve sobre mojado, para mí el límite para el artista está en el escenario.
Tú como persona-artista, en tu intimidad o con los tuyos puedes hacer lo que te de la gana, y si la cagas con algo delictivo ahí están las autoridades judiciales, pero si tu actitud, forma de pensar o actuar la llevas al escenario es donde estás muerto; has perdido toda credibilidad y te mereces que te den las espalda.
Para mi lo imperdonable de Anselmo, fue que hiciera lo que hizo sobre un escenario. Faltando no sólo al respeto al público por salir borracho y hacer proclamas nazis, sino por denigrar un acto tan emotivo como el homenaje a Dimebag Darrell. Creo que ahí está el límite para el artista, si tus opiniones, o comportamientos lo llevas al escenario, (lugar que debe ser sagrado para cualquier músico que se precie), no mereces el menor de los respetos aunque tu obra haya sido increíble, como la de Anselmo con Pantera.
Bueno, creo que el caso no da para más. Phil Anselmo ya está sufriendo las consecuencias de su acto estúpido, haciendo que algunos festivales empiecen a vetar a su banda Down. El artista cuando se sube a un escenario le debe guardar el mismo respeto al público como el quisiera que lo tuvieran con él; todo lo demás sobra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *