H.R. Giger el maestro del realismo fantástico

Un maestro sin parangón. Creo que esa sería la definición que daría de alguien de la talla de H.R. Giger. Pocas veces un artista ha sido capaz de impregnar de manera increíble su aura de genio en sus obras. Unas obras que te atraen y te causan desasosiego a partes iguales.

Su muerte el 12 de mayo de 2014, nos dejó un profundo vacío. Se iba uno de los creadores más imaginativos y rompedores de la historia; por suerte nos dejaba un legado increíble.

 

Su ámbito de trabajo se manifestó en varios frentes. La pintura, escultura y escenografía fueron los campos de batalla de este suizo inmortal. En ellos desarrollo todo su poder imaginativo, creando mundos, seres y entidades en el que se mezclaban lo humano con lo mecánico en una simbiosis casi perfecta. Algo así como una especie de realismo fantástico, una mezcla de mundo presente y ensoñació que nadie ha sido capaz de igualar.

Los éxitos mayores de H.R. Giger, fueron en el cine. Sus primeros trabajos tuvieron que ver con el film “Dune”, donde fue llevado al séptimo arte de la mano del gran Alejandro Jodorowsky, el cual se había hecho eco de una recomendación del gran pintor catalán Salvador Dalí. Este proyecto quedó abortado y finalmente como todos sabemos el genio Jodorowsky no fue el que llevó a la gran pantalla esta epopeya de la ciencia ficción.

Su éxito a escala mundial le llegaría con el film “Alien, el octavo pasajero”, junto a Carlo Rambaldi diseñaron la famosa criatura alienigena y algunos escenarios de la película. Se basó en sus propias obras pictóricas, en concreto la pintura llamada “Necronom IV”. Por esta la obra recibió el Oscar al mejor diseño escénico en 1980.

Participó en otros títulos dando su visión de la realidad. Tales trabajos se reflejaron en “Poltergeist II”, trabajo por el que no quedó muy satisfecho. Participó de manera secundaria en el diseño de escenarios de “Alien 3”, el director James Cameron, rechazó que participara en “Aliens el Regreso”.

Otros films donde dejó su huella fueron “Species” y en la precuela dirigida por Ridley Scott “Prometheus”.

El mundo del videojuego no escapó a su influjo y creo la parte gráfica de los videojuegos “Dark Seed” y “Dark Seed II”.
Pero los méritos de Giger no acaban aquí, su vinculación con el mundo de la música fue total y su obra se extiende hasta casi el año de su muerte.


Pocos saben que su primera incursión como portadista en el mundo musical fue con el grupo suizo Shiver en 1969, el disco se llamó “Walpurgis”. Su primera gran referencia vendría de la mano de Emerson, Lake & Palmer, con su obra “Brain Salad Surgery”. De esa época debemos destacar la portada en donde salía la gran Debbie Harry, vocalista de Blondie llamada “KooKoo”.

El mundo del metal extremo puso sus ojos en el suizo y portadas míticas de este género se apropiaron del mundo onírico y tenebroso de la obra de Giger. Podemos destacar las cubiertas de álbumes como “To Mega Therion” (Celtic Frost), “Hallucinations” Atrocity, “III: How The Gods Kill” (Danzig), “Heartwork” (Carcass) o los dos discos de Triptykon, “Eparistea Daimones” y “Melana Chasmata”.

Como curiosidad y dentro del mundo del diseño, creó una base de micrófono espectacular para el cantante de Korn, Jonathan Davis que no duda en lucirlo en todas sus actuaciones en directo.

Podríamos hablar largo y tendido sobre este genio. Su obra ha dejado una huella imborrable en todos los amantes del arte, en especial los del séptimo arte, y sobre todo los de la música. Una pena que ya no esté entre nosotros, en una época en la que abunda tanto mediocre.

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