Lo nuevo de Judas Priest es un discazo y punto

Hace unos años Judas Priest anunciaba una gira de despedida, que no resultó ser así. Estalló una moda con tours que en principio parecían poner punto y final a las carreras de los grandes dinosaurios, para después decir que los fans no podían vivir sin ellos y que tenían que seguir. A Judas Priest no le salió mal la jugada. A estas alturas de la película nos han ofrecido el mejor álbum que nos podían echar a la cara.

Da rabia ver como los acontecimientos han ensordecido de alguna manera, la publicación de un álbum tan notable como “Firepower”. La enfermedad de Glen Tipton, Párkinson, ha dejado en el camino a uno de los míticos guitarras de la banda, y ha tenido que ser sustituido por el músico/productor Andy Sneap; por cierto gran trabajo el suyo en este disco, que junto a Tom Allom han dado al álbum el sonido Judas que tanto echábamos de menos.

La obra tiene como grandes valedores, a Rob Halford, Glen Tipton, y Richie Faulkner que contra todo pronóstico a sustituido con mucha dignidad la marcha de K.K. Downing. Los tres músicos comentados han sido los creadores de los temas de este discarral.

En lo estrictamente musical, este álbum rezuma buen hacer en las composiciones, que recuerdan a tiempos pasados, con el sello inconfundible Judas. No es la obra maestra del grupo, pero creo que es el mejor álbum de la banda tras el regreso de Halford a la misma.

Desde el comienzo ya tenemos un himno que a buen seguro se incorporará en los shows de Judas en años venideros, “Firepower” tema que da nombre al disco, corte contundente, con garra, y con recuerdos al “Painkiller”.

En la senda del anterior tema está “Lightning Strike”, corte de presentación del álbum; fantástico y arrollador, toda una joya.

Cortes pesados, oscuros que recuerdan a “Angel Of Retribution” o incluso a “Reedemer Of Souls”, son “Evil Never Dies” , “Necromancer” o “Children Of The Sun”, donde Faulkner da el do de pecho.

Tenemos que resaltar el corte “Never The Heroes”, un tema atípico dentro del imaginario de Judas, por su cadencia y composición muy en  la linea de “Defenders Of The Faith”.

De la segunda parte del disco por así decirlo, me quedo con “Rising For Ruins” por un lado, una canción soberbia donde Halford brilla a gran altura, y por otro “Traitors Gate”, con un riff de los que hacen historia.

El broche con “Sea Of Red”, con este tempo lento y majestuoso cierra un disco grande para una banda que ya es una leyenda en vida.

Gran álbum de Judas Priest. Una banda que ha envejecido con dignidad y que todavía es capaz de sacar discazos como este. Desde aquí nuestro cariño y recuerdo para Glen Tipton, sin él Judas Priest será otra cosa.

Sello: Sony Music

 

 

 

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