Cabeza de Caballo y su viaje a los sonidos distorsionados

Este es el clásico disco que llevas mucho tiempo en la cabeza para reseñarlo, pero que por h o por b, no había manera de sacar tiempo para hacerle justicia; bien ha llegado la hora.

Dirigimos nuestro viaje a Andalucía, donde últimamente los sonidos sucios, distorsionados y llenos de oscuridad están teniendo un caldo de cultivo digno de destacar. Bandas que luchan por salir a luz, partiendo de una obra siempre con tintes oscuros. Luchar contra la pandereta, el folklore más establecido y lo conservador, no es nada fácil, de ahí lo importante de dar salida a este tipo de bandas como Cabeza de Caballo. Los de Granada nos presentan su segundo álbum llamado “Dölmenn“, y si eres amante de los sonidos stoner, doom vía High On Fire, este es vuestro disco.

Producción muy acertada de la mano de Raúl Pérez, y grabado en La Mina Estudios de Sevilla, todo el disco se nos muestra super compacto y directo a la yugular, destacando la labor de Javier López que con su poderosa voz, nos lleva como guía por los surcos afilados y eléctricos de la obra. Sección rítmica demoledora y riffs afilados que te cortan en pedazos muy pequeños.

Desde el comienzo con el temazo extenso “Last Words Of Walter Kovacs” queda claro cuales son las intenciones de la banda, y cuál heraldos de Kyuss te sacan toda tu vena metalera en pocos segundos. Me quedo también con los trallazos “Dölmenn” donde la amalgama de sonidos y géneros es brutal, y sobre todo con la potente y directa “Whateleys Baby“.

Poco más que añadir discarral y punto. Si todavía seguís pensando que no hay bandas de calidad en este país, es que no tenéis ni puta idea.

Sello: Discos Macarras (2016)

 

 

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