“¡A Por Ellos…! Que Son Pocos y Cobardes”, el directo histórico de Loquillo y Los Trogloditas

Dentro de mi acerbo musical y cultural, este disco se encuentra entre mis preferidos. No me preguntéis por qué, pero formó parte de la banda sonora de mi juventud. Para mi representaba todo lo que quería oír en esa época. Un disco que me hacía sentir héroe, fuerte y capaz de hacer cualquier cosa. Lo que consiguió para mucha gente de mi generación este álbum fue hacernos sentir, que podíamos ser lo que quisiéramos, incluso hasta una estrella del rock.

Loquillo había llegado a la cima. Tras el éxito cosechado con los álbumes “Mis Problemas con las Mujeres” (Hispavox 1987) y “Morir en Primavera” (Hispavox 1988), la banda se encontraba en lo más alto de su popularidad y a eso había que sacarle la máxima rentabilidad, no nos referimos a dinero, si no ha seguir reinando en el rock de este país.

Un contratiempo grande iba a tener Loquillo, el abandono de la banda por parte de uno de su pilares básicos, Sabino Méndez, hacía que todo quedara trastocado, y era el tiempo de plantearse nuevos horizontes; sencillamente había que marcar un nuevo rumbo.

Nada mejor para ello, que crear el primer álbum en directo de la banda, como punto de inflexión en su carrera, para espaciar tiempo en la toma decisiones. Un directo que aglutinara toda la cosecha del grupo y afianzará las miras hacia el futuro.

Así llego “A Por Ellos Que Son Pocos y Cobardes”, uno de los directos más aclamados de la historia de nuestro rock. Llegó a vender más de 300.000 ejemplares y fue amo y señor de las radios y listas de éxitos de nuestro país; había llegado la “Loquillomania”.

La grabación del show fue en la mítica y desaparecida sala Zeleste de Barcelona. Sabino Méndez volvió para la grabación del directo, para abandonar definitivamente la nave en el proceso de edición del álbum.

El directo fue una grabación sucia, casi sin arreglos, podemos decir que casi a pelo. Posiblemente ese fue su fuerte, algo descarnado, sin artificios que consiguió tomar vida propia y pasar a la posteridad.

Las canciones fueron escogidas por bloques, para darle un sentido continuo al disco. Tralla al principio, bajamos el pistón, para llegar a lo épico y los clásicos finales. Temas que han pasado a la historia de nuestra música, y curiosamente canciones que consiguieron una impronta mayor al ser pasadas por el tamiz del directo. Qué decir de “Carne Para Linda”, “Quiero un Camión”, “La Mataré”, “El Rompeolas” o “Rock and Roll Star”, hits que llegaron a lo más alto, y que aun perduran en nuestra memoria.

Tras esto la historia musical de Loquillo tomó otros derroteros; nada volvió a ser igual tras este directo, ni para él ni para alguno de nosotros.

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