Arde Minneapolis

Se llamaba George Floyd, perdió la vida el 25 de mayo. Hasta aquí todo dentro de la normalidad, es decir, por desgracia cualquier persona puede morir joven, no es lo normal, pero puede pasar. Pero no, no fue una muerte normal. George murió asfixiado por un policía en plena calle mientras le suplicaba ayuda, le rogaba sencillamente que no lo matara. George Floyd era negro, Minneapolis, Estados Unidos, ¿os suena la historia? 

Ser negro en U.S.A. tiene muchas connotaciones. Para empezar ya eres sospechoso. Si vas andando por la calle sin hacer nada y eres negro, te van a parar. Entre un negro y un blanco, siempre sospecharán antes de un negro, la piel como enemigo público número uno.

El problema del racismo en todo el mundo y en especial en Estados Unidos, sigue latente. No ha desaparecido. Tu color de piel hace que ya te pongan un techo de cristal, el cual tienes que romper por el mero hecho de pertenecer a una raza. La violencia policial norteamericana es harta conocida. En la historia del país nos encontramos ejemplos a patadas de la manera de actuar de un cuerpo, que supuestamente está destinado para proteger a sus ciudadanos, no para tratarlos como delincuentes en potencia a las primeras de cambio.

Parecer ser que Floyd podría estar involucrado en pasar un billete falso de 20 dólares en una tienda. Sin demostrar nada, sin un juicio, se le mató sin más. Su vida eliminada porque los de su clase y raza no tienen derechos, no son nada, nadie les va a reclamar, no pueden contra la máquina que los destroza a su antojo. 

De manera parecida a lo acontecido hace un par de décadas en Los Angeles, la gente se ha echado a la calle. De manera enfurecida ha quemado la ciudad, destrozado enseres de la vía pública, saqueos… la voz en forma de grito del desesperado, del que siempre pierde, al que siempre se le mata si se pasa un poco, o simplemente pasea pacíficamente por la calle.

Por desgracia otro hombre ha fallecido en los disturbios contra la policía. Como comenta el hermano de George Floyd, Philonise Floyd: 

Quiero que todos sean pacíficos en este momento, pero la gente está desgarrada y herida, porque están cansados de ver morir a los hombres negros”. 

Todo esto me recuerda al film “Arde Mississippi”, hay muchos ejemplos, pero me ha venido a la memoria este film. Estamos hablando de la década de los años 60, hombres negros apaleados, asesinados por delitos que no han cometido. Todo dentro de la mayor de las impunidades. La caza del hombre blanco sobre el negro prosigue su marcha, ni los años, ni la supuesta conquista de derechos ha podido terminar con esta lacra, ¿hasta cuándo?

Minneapolis sigue ardiendo. Su fuego se apagará. Lo difícil vendrá después, intentar y conseguir de una vez por todas que se protejan los derechos de las personas, sin importar, su raza, credo, condición o sexo. Algo que parece sencillo de comprender, pero muy complicado de hacer por algunos indeseables.

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