Ella también dijo no, “Polly” (Nirvana)

Sumergidos en la estupefacción de la sentencia de “La Manada”, he esperado unos días para reflexionar en frío sobre este terrible problema. La justicia debe estar para protegernos, siguiendo las pautas de un proceso, eso sí; pero debe mirar más allá de las frías letras de los preceptos de un Código Penal. Su misión, además de hacer cumplir la ley, es hacer que las víctimas no se sientan despreciadas, incomprendidas, o, ante todo, no escuchadas.

Algo falla en una sociedad, en una justicia, cuando a una mujer se le piden actos heroicos en defensa de su persona para considerar que se la ha violado. Estamos en una sociedad puramente patriarcal, donde se trata a la mujer con condescendencia; un sistema que les obliga continuamente a demostrar más que un hombre, por el hecho de pertenecer al género femenino.

Pero todos somos culpables. No sólo la justicia, políticos, ciudadanía, etc… Vivimos sin pestañear en modos y prácticas machistas, que se ven normales, y que derivan en actos deleznables, justificados a su vez por el hecho de que siempre ha sido así.

Todos debemos hacer un esfuerzo, sobre todo los hombres, para dar un vuelco a esta situación. Desde muy pequeños en las escuelas, y en casa de todo el mundo, se ha de inculcar la igualdad de derechos, y eliminar estereotipos que tanto daño hacen a la mujer.

Estamos en el año 2018, me resulta ridículo y sonrojante decir que no es no. Parece mentira que tengamos que seguir diciendo que el respeto hacia el otro es primordial para la convivencia. La razón de la fuerza, de una vez por todas, debe de dar paso a la fuerza de la razón.

En lo estrictamente musical, como no podía ser de otra forma, el tema de la violación hacia las mujeres ha sido tratado a hurtadillas. Se han hecho canciones sobre el tema, pero, a mi entender, nunca han alcanzado la fuerza en su discurso que tendrían que haber alcanzando.

La excepción que confirma la regla es “Polly” de Nirvana. Esta canción fue una de las más polémicas del trío de Seattle, ya que al componerla Cobain se puso en el papel del violador y no de la víctima, con el consiguiente revuelo que esto propició. Para muchos, pareció que era una apología a la violación; nada más lejos de la intención de Kobain, al querer denunciar este hecho mediante la historia que leyó en un periódico. En el diario pudo leer como a una chica de 15 años llamada Polly la habían secuestrado y violado durante días, hasta que pudo escapar. Cobain quedó muy impresionado y lo reflejó de esa manera.

El líder de Nirvana lo pasó mal con las consecuencias que se derivaron de la letra de este tema. Saltó la noticia de que unos delincuentes habían violado a una chica entonando la canción. Cobain escribió una carta abierta diciendo lo siguiente:

El año pasado, una chica fue violada por dos desperdicios de esperma y huevos mientras cantaban la letra de nuestro tema «Polly». Tengo dificultades al pensar que hay plancton así en nuestro público. Perdón por ser tan analmente P.C. [políticamente correcto] pero eso es lo que siento”.

Aunque no fuera su intenció, creo que Cobain se equivocó en la manera de abordar el tema. Siempre hay que estar del lado de las víctimas, incluida la letra de una canción. El arte es libre, pero a veces debe también aportar su grano de arena para que la sociedad evolucione en la dirección correcta.

Poco más tengo que decir de esta cuestión. Ojalá dentro de unos años sea sólo el recuerdo de las prácticas asquerosas y aberrantes de una sociedad poco desarrollada.

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