Feliz cumpleaños, Lars

Aunque últimamente le han llovido las críticas por su estilo sería de necios decir que Lars Ulrich no es un gran batería porque ha conseguido llevar a lo más alto a METALLICA y como hace muchos años decían en una Heavy Rock, han sido al menos para mí, los Black Sabbath de los ochenta.  Si es cierto que incluso cuentan que a Hetfield al principio no le convencía demasiado la forma de tocar de Ulrich pero … aún así

Hoy cumple años, cincuenta y siete le caen al bueno de Lars, alma mater de la banda de San Francisco y binomio inseparable de Hetfield.  Un chaval que cambió el tenis por la música, las dos grandes pasiones de su padre. 

Lars vio con nueve años a los míticos Purple en Copenhague y parece que ese fue el momento en el que decidió que quería aprender música a pesar de que su padre quería que se dedicara al tenis de forma profesional.  Llegó a ser uno de los mejores tenistas juveniles de Dinamarca.

En 1976, «después de rogar 50 mil veces de rodillas a su abuela», recibió de ésta una batería de regalo. Fue su primera batería. Lars quería de inmediato tocar con un grupo, pero su padre le aconsejó paciencia: «Trata primero de tomar lecciones», a lo que Lars replicó: «Yo puedo aprender en 10 días. Siempre he vivido para esto». Así se las gastaba el pequeño Lars 

De cualquier manera su traslado a los Ángeles, su decisión de formar una banda, y su obsesión por la música, hizo que en el ochenta y uno publicara un anuncio en la revista Recycler buscando guitarra para una banda con influencias en la New Wave of British Heavy Metal.  El resto es una historia muchas veces contada

Tenemos que agradecer todos esa obsesión por la música. Porque puede gustarte más o menos la banda de San Francisco pero está claro que METALLICA, y por supuesto Lars Ulrich son uno de los referentes en sonidos distorsionados de las últimas cuatro décadas. 

¡Happy Birthday Lars!

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