Historias Bizarras: Eddie Van Halen y la cláusula

Aún no hace ni unas semanas que Eddie Van Halen nos dejó. Nosotros, desde Mautorland, hemos ido refrescando algunos de los artículos que dedicamos a la banda a modo de homenaje

Sin lugar a duda con Eddie se va uno de los grandes guitar heroes de los setenta. Alguien que revolucionó el estilo de tocar la guitarra eléctrica, con personalidad propia tanto en el sonido como en la forma de interpretar y actuar sobre un escenario. 

Los medios generalistas nos han dado una imagen de decadencia y de perversión del músico pero hay mucho más. Mucha más genialidad, muchos más recuerdos y muchas anécdotas más allá de las adicciones. Yo he querido además traer una de esas historias bizarras que tanto nos gustan en este webzine y hablaros del artículo 126 en el contrato de Van Halen. 

¿Quién no ha oído las extravagantes exigencias de las estrellas del rock en el backstage? Huevos kinder como en el caso de Lemmy, las seiscientas toallas de los rolling o que haya un lugar habilitado para el cocodrilo de Steven Tayler, su mascota que le acompaña a cada concierto.

Corrían los años ochenta y sin lugar a dudas Van Halen era una de esas bandas capaz de llenar estadios. Capaces de hacer saltar en 1984 al público de Panamá o de cualquier ciudad del mundo. Había una gran labor de producción detrás de cada concierto, por lo que la banda de California tenía una numerosa lista de exigencias en su contrato. “Tantos conectores de tal o cual amperaje separados a x distancia”, “x extintores de este u otro tipo”, “ el suelo del local tendrá que ser capaz de soportar hasta x kilogramos por metro cuadrado”  y en medio de esa lista compuesta por un galimatías técnico el artículo 126.

“NO HABRÁ NINGÚN M&M´s MARRON EN EL AREA DE BACKSTAGE, EN CASO CONTRARIO LA ACTUACIÓN SERÁ CANCELADA Y COBRADA IGUALMENTE POR LA BANDA”

Pero … What the Fuck? ¡Cuánta extravagancia! Desde luego … como son estas estrellas de rock. 

Pero he aquí que en 2012 el grupo explicó en una entrevista el porqué de la leyenda de los caramelos de chocolate marrones. 

“ Era imposible comprobar todo el montaje, así que lo primero que hacía el equipo era revisar el bol de los caramelos. Si encontraban el color prohibido intuían que el promotor no había leído elcontrato con atención y al igual que no había respetado la cláusula de los caramelos, podía haber incurrido en un fallo crítico en la estructura o en el equipamiento eléctrico” 

Cuentan que ocurrió en una ocasión. En una de sus actuaciones en Colorado encontraron los dichosos caramelos marrones en el bol y David Lee Roth entró en cólera destrozando todo lo que encontró a su paso. ¿Una reacción desorbitada? Puede ser pero el escenario de aquel concierto acabó por hundir la pista del baloncesto donde estaba instalado. 

Siempre nos gusta decir en Mautorland que el rock es como la vida y que la vida sin rock and roll tendría poco sentido. Y así en la vida y en el rock and roll, muchas veces es más importante el fondo que la forma…

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