Historias Bizarras: Peces, sexo y Led Zeppelin

Los juegos eróticos, preliminares o no, son una parte muy importante del sexo. Os pensaréis que se me ha ido la pinza y me he equivocado de espacio y de formato… no, no, soy consciente de que estoy en MAUTORLAND, el webzine de los sonidos distorsionados. 

Entonces … ¿Por qué os estoy hablando de juegos eróticos? Pues porque hoy os voy a traer una de las anécdotas más bizarras de la historia de este, nuestro amado género musical. 

Sabéis de las filias de algunos por los juegos sexuales con animales y me refiero a seres vivos sin raciocinio (aunque sí, en esta etiqueta también entraría algún cuñao que otro) así que esta, podría ser una historia de zoofilia. 

Pero vamos por partes. Pongámonos en situación. ¿Ha habido una banda en la historia del rock con más anécdotas y más perversa que los Led Zeppelin? Puede que estén peleando por el primer puesto con el hermano macarra de Dios, Lemmy Kilmister, así que sí. La anécdota de hoy  tiene como protagonistas a los británicos Zeppelin.

El hotel Edgewater Inn se encuentra en Seattle y ofrece como uno de sus atractivos la posibilidad de pescar desde sus balcones en las aguas del Pacífico. Y ahí estaban los Zeppelin, pescando, o … lo que sea. Cuenta la leyenda que tenían algunos tiburones y peces pequeños colgados en las perchas de su armario (yo también uso otros ambientadores para la ropa pero … no somos estrellas del rock) y que el incidente tuvo como protagonista a una groupie de diecisiete años llamada Jackie. 

La historia no está clara y no se sabe muy bien si contra su voluntad o por voluntad propia la muchacha acabó atada a la cama y con un tiburón en sus partes íntimas. Tiburón, pez pequeño, trozos de pescado… si, si, todo bastante escatológico para empezar y suficientemente raro y digno de una banda como los Zeppelin. 

Ya sabéis que las anécdotas o las leyendas, son como las historias de las abuelas de los pueblos. Comienzan con que te comías un montadito y terminan con que estabas llevándote a la boca una hogaza de pan candeal. Pues esto es lo mismo … 

La leyenda se acrecentó lo suficiente para un grupo del calibre de Zeppelin pero tiene su parte de verdad. 

La banda se alojó en ese hotel en las fechas en las que ocurrió el incidente. 

No participó toda la banda, solamente John Bonham acompañado de Richard Cole manager de la gira y al parecer responsable del “incidente” y Mark Stein, teclista de Vanilla Fudge que habían participado en el festival Seattle Pop ese mes de Julio del 69 junto a los Zeppelin y que grabó lo sucedido en una cinta de Super 8.

Los años sesenta y sus excesos. Los excesos de unos auténticos dioses del rock que según ellos mismos reconocían, podían hacer lo que les daba la gana. 

No todo son escaleras al cielo y para terminar dejo una pregunta muy repetida en mi cabeza últimamente.  ¿Ha de verse condicionada nuestra forma de ver la música o el arte por la forma de pensar o de actuar de la persona que lo crea? 

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