Judas Priest y el taxista heavy

El 16 de mayo de 2012 siempre lo recordaré no sólo por haber visto a Judas Priest en concierto, sino también por la simpática anécdota que me ocurrió ese mismo día, y que me apetece contárosla. Me disponía a ir a unos de los conciertos de la temporada, nada menos que Judas Priest junto a Blind Guardian y U.D.O. en el Sant Jordi Club de Barcelona. La verdad sea dicha, ir un miércoles a ver un concierto en plena semana laboral no me seducía mucho, pero ya se sabe, Judas Priest son Judas Priest.

Llegué con la hora justa a mi casa después de la jornada de trabajo y la única opción para poder llegar a una zona elevada de la ciudad, (para quién no lo sepa, el Sant Jordi Club está en Montjuïc) era coger un taxi; sí ya sé que es un poco de señorito, pero no tenía otra opción. Tras llamar al radio-taxi de turno, bajé a esperarlo a la calle para salir pitando hacia el concierto. La verdad es que llegó muy rápido, se detuvo con lentitud delante mía, abrí la puerta y me quedé con cara de imbécil y a punto de estallar con una ataque de risa, al ver un tío de casi dos metros de altura, con una melena rizada que le llegaba a hasta casi la cintura y con una camiseta de Whitesnake, parece coña ¿no?; pues amigos es la pura verdad. Cerré la puerta, saludé, se me quedó mirando por el espejo retrovisor esperando que le dijera la dirección, y le solté: “Al sitio al que voy seguro que te gusta”, claro, el tipo me miró con cara de ajo, supongo que pensaría que estaba como una chota. Para evitar la tensión que se palpaba en el ambiente le solté: “¡¡Llévame a ver a los Judas!!”. El taxista soltó una carcajada y me dijo: “¡¡¡Claro que sí man, vamos para allá!!!. Ni que decir tiene, que no tuve que indicarle hacía donde me dirigía; sin perder un segundo puso rumbo al Sant Jordi Club.

El rato que duró el trayecto hacia el concierto fue sensacional. Iba en un taxi, con un taxista heavy a ver a los Judas Priest y encima no paramos de hablar de música. Me comentó que lo último que había visto en directo eran a los Helloween, compartimos anécdotas de ese concierto al que yo también asistí. Además me habló de lo mucho que le sorprendió en positivo ver a Marilyn Manson en directo, (era muy reticente con la expectativa de ver al reverendo Manson), fue al concierto por su hija y salió muy satisfecho ante el show que dio. En nuestra conversación destacó sobre todo nuestra admiración mutua por David Coverdale y la época gloriosa de los álbumes “1987” y “Slip Of The Tongue” cuando eran la mejor banda del mundo. El taxista flipaba, comentando lo bien que se lo pasó cuando los vio en esa época en Barcelona, parecía que lo estaba viviendo como si fuera esa misma noche el concierto.

El trayecto hacia el show se me hizo muy corto. Me comentó que le daba rabia no estar viendo a los Judas ya que tenía que currar, aunque eso sí, ya los había visto muchas veces. Nos despedimos cordialmente, me deseó que me lo pasara de puta madre, y desde ese día ya no le he vuelto a ver más. Me dio rabia luego el no haberle pedido una tarjeta, o algo parecido, para haber requerido sus servicios en otra ocasión; así que si estás leyendo esto ya sabes, ponte en contacto conmigo.

El concierto estuvo muy bien, U.D.O. como siempre muy correcto y bestial en las tablas, Blind Guardian hicieron un buen show aunque a mí no me matan mucho, y los grandísimos Judas hicieron una gran show, con un Halford brutal. La banda británica estaba inmersa en la gira “Epitaph” donde iban a dejar los escenarios, y míralos en 2016, 4 años después, siguen dando guerra por todo el mundo.

Pues nada más, quería compartir esta anécdota con vosotros. Algunos pensarán que me la inventado, otros se la creerán; el taxista y yo sabemos que fue verdad y fue una jornada inolvidable.

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