Los putos mensajes subliminales

Hubo una época en la que nos machacaron a todos los amantes del rock y del metal con los supuestos mensajes subliminales insertos en canciones. La Iglesia y la religión en general fue la encargada de insuflar esta mala fama a todo lo que oliera a rock, y por tanto en este tema encontró un caldo de cultivo muy significativo.

Recuerdo cuando era joven que la mayor preocupación de mi familia a la hora de adquirir un álbum eran los putos mensajes subliminales; yo claro está, estaba encantado con la posibilidad de encontrar alguno y vivir en mis propias carnes esos perniciosos efectos que tendrían sobre mi persona.

Toda esta historia o leyenda, según se mire, se inició allá por los años 60 con el método de grabación llamado: Backmasking. No era otra cosa que insertar mensaje auditivos al revés dentro de un vinilo, es decir solo se podría escuchar el contenido si escuchabas a su vez en sentido contrario el disco.

Esta práctica fue popularizada por The Beatles, ya en 1966, con su álbum “Revolver” donde experimentaron con el sonido y crearon efectos de lo más variado  en este álbum.  Al popularizarse este método, la Iglesia empezó a afilar sus garras para destruir al demoniaco rock.

En 1980 los propios Queen se vieron envueltos en una polémica con estos mensajes, ya que se aseguró por los popes religiosos que el tema “Another Bite The Dust”, incluido en el álbum “The Game”, estaba plagado de incitaciones al consumo de droga. La banda lo tuvo que desmentir.

Uno de los casos más sonados fue Led Zeppelin y su tema inmortal “Stairway To Heaven”, otra vez acusaciones infundadas de mensajes satánicos si se escuchaba al revés. Robert Plant declaró que era todo una farsa, y que si hubieran querido decir algo en un mensaje su frase hubiera sido: “Compra ese álbum”.

Con el metal ya la cosa se disparó. Todo grupo que tuviera imaginería satánica se le acusó de esconder entre sus letras mensajes para la destrucción de la juventud e incitación sobre todo al suicidio.

Nadie duda de que en alguna grabación se haya insertado alguna frase o sonido extraño.  En la época de los 90 que es cuando más se atacó al metal con esto, la acusación carecía de sentido, por el simple hecho de que el 95% de la facturación de discos en esa época era en CD, así que escucharlo al revés era imposible para cualquier chaval con un equipo de reproductor normal.

Otra cosa distinta eran las cintas de cassette, algunos reproductores tenían la función de poder escucharla en sentido contrario y ahí si podía haber más suspicacias. De esta forma fue como le salpicó la polémica a Judas Priestque fueron llevados a juicio en 1990 por la acusación de insertar mensajes subliminales en el álbum “StainedClass”, en concreto en el tema “Better By You, Better Than Me” el cual supuestamente contenía el mensaje “Do It”, lo que provocó el suicidio de dos jóvenes según la disparatada versión de la acusación; ni que decir tiene que los Judas quedaron absueltos.

Aun insertándose estos mensajes nada está probado sobre su poder de persuasión en el ser humano. Estudios científicos establecen que únicamente un mensaje así no puede doblegar la voluntad humana, y que cualquier acto posterior está relacionado con multitud de factores que influyen en el comportamiento de la psique humana.

Uno de los últimos “patitos feos” a los que se les acusó de regar sus temas con diatribas satánicas y lacerantes para la juventud fue Marilyn Manson; si introdujo alguno formaba parte de su parafernalia transgresora y rompedora creada para remover la conciencia de la moralina ultraconservadora norteamericana.

Yo  a mis años me he quedado con las ganas de escuchar algún mensaje, y ver que hacía conmigo; puro morbo nada más, me parece más peligroso un tema de Pablo Alborán.

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