Los sonidos de la pandemia

Si la semana pasada os hablaba de los símbolos de estos casi dos meses ya de situación distópica e irreal, esta semana me he propuesto reflexionar sobre los sonidos de esta pandemia.  

Quién dice sonidos dice música, porque ya sabéis sin música es imposible vivir. Porque todo es música. Olores, recuerdos, pensamientos, sensaciones, emociones… la vida en general 

Ni puedo ni quiero olvidar que los primeros sonidos que recordaré serán los de las ambulancias. Ambulancias en los hospitales desbordados, en las residencias de ancianos, aunque esas iban ya en silencio, por desgracia, pero su recuerdo es el sonido que más fuerte debiera sonar.  Recordaré llantos. El de la gente que no tenía sitio donde confinarse. El de la gente que pasaba frio, porque hacía frio cuando la vida se paro. El del llanto de las familias que se quedaron sin ingresos, el de los que perdían familiares y no podían despedirse. El de los inmigrantes que a la penuria de estar fuera de su casa se añadía, en muchos casos, la exclusión social. 

Sin duda, sin lugar a duda, los aplausos. Los aplausos también forman parte de los sonidos, de la música de este par de meses. Los aplausos callados en los espectáculos y conciertos. Pero también los sonoros. Los de los balcones. Los del apoyo a los sanitarios, que han trabajado como bestias. No como héroes. No son héroes, son personas y pagarán ese esfuerzo. Y como todas las semanas no me olvido de ninguno de los receptores diarios de esos aplausos. Todos los que han trabajado porque el resto sintiéramos más seguros y no nos faltara de nada y una vez más digo, algunos se han jugado la vida por poco más de mil euros. 

Para alguien que hace radio como yo, los sonidos de la pandemia también han sido canciones.  “Do you remember rock and roll radio” de Ramones y “New Radio” de Bikini Kill, bandas sonoras de “Las Cápsulas Víricas”, el proyecto común de Agora Sol Radio donde trabajamos para entretener y entretenernos y para dar voz a quien no la tenía. “People are strange”, sintonía de mi querida Puerta de la Noche, o “Tender Surrender”, con la mágica guitarra de Steve Vai abriendo “Las Cosas Claras. Un podcast de sexo” proyecto que el paron de vida me permitió comenzar  junto a mi admirada Arola Poch. 

Canciones que han formado parte de iniciativas solidarias como “Nadie da la Espalda” de mis queridos Ignis Anima o el proyecto Smash The Covid, creado por Chusma Crew. 

Canciones como las de Aute, que representa todos los que nos han dejado en estos días. Canciones de Vita Imana y permitidme que personalice en Miriam, a los curados. Porque sí. También ha habido mucha gente que ha pasado estos días enfermas y ha salido adelante. Un rayo de esperanza. 

Canciones como las de los músicos confinados, muchas versiones y algunos temas propios. Festivales e iniciativas en streaming para ayudar a la gente que estaba encerrada aunque en algún momento me haya saturado de los directos en instagram, que también han sido “sonidos de la pandemia”. 

Por desgracia en estos días se han sumado a los sonidos de la Covid las cacerolas. Sonidos de grupos de personas que enarbolando su derecho a protestar se han lanzado o han sido lanzados a la calle a mostrar su descontento.  No debería extrañarme nada. Siempre ha habido gente contenta y descontenta con las gestiones de los gobiernos de uno u otro color. No debería ser extraño que la gente, en su derecho, de protestar, exprese su opinión diferente. De eso se trata la democracia. El pueblo habla y opina. Sobre todo en las urnas, que me conozco el tema. Mucho protestar pero los domingos de elecciones entre la misa, la playa, el “furbol” y las cañas … nos da perezón. 

Entonces, ¿por qué he añadido “por desgracia” a la primera  frase? Porque el ser humano es imbécil. No hay otra explicación.  Porque los mismos que protestan ahora porque todo vuelva a la “normalidad” lo hacían hace unos meses porque las medidas se estaban tomando tarde. Porque no se dan cuenta que en estos tiempos está muriendo gente. Mucha gente. Demasiada gente. Quiero creer y si no apaga y vamonos, que el gobierno, el de todos, porque todos hemos votado (¿ah que tú no? pues jodete. Ahora no tienes derecho a quejarte) hará lo que sea más conveniente para el pueblo y para el país. ¿Que tipo de ciudadanos seríamos si pensáramos que los políticos no quieren lo mejor aunque sea para colgarse la medalla de cartón? 

Porque los mismos que ahora se congregan a protestar se quejaban de la manifestación del ocho de marzo. Porque me suena incoherente. Porque se apropian de símbolos de todos y porque gritan “yo soy español, español, español…” como si fuera una competición y los demás fuéramos chinos. Como si no quisiéramos que dejara de morir gente, que dejaran de perderse trabajos y como si no echáramos de menos a familia y amigos… 

En fin. Sonidos extraños para tiempos difíciles. Echo de menos los abucheos. Abucheos como en una mala representación a esos mismos políticos que aún no se han dado cuenta que el pueblo, la gente, TODOS lo que queremos es salir de esta juntos, sin dejar a nadie atrás, sea de cualquier ideología o de cualquier clase social y si no quieres eso no eres imbecil. Eres un miserable.

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