Rock ‘N’ Ghost: La Jungla

Ilustración: Martillo Capaces

Diez mil metros cuadrados de terreno boscoso, un antiguo jardín botánico amurallado, abandonado durante más de 20 años en el barrio del Guinardó, barrio que sube por la montaña a las afueras del casco urbano de Barcelona.

Este enclave lejos del mundanal ruido, repleto de diversidad de especies de árboles, escalinatas y una hermosa fuente de piedra de estilo romántico fue el elegido, por un grupo de jóvenes polacos, para convertirse en la okupa con más actividad en la escena“Punk/Hc/Crust” de la ciudad condal.

El grupo de amigos había huido de la Polonia comunista tras declararse insumisos del servicio militar y por esta negativa se enfrentaban de entre 2 a 5 años de prisión. Andaban sin papeles y con la amenaza de la deportación acechando sus vidas continuamente.

La okupación de “La jungla” tuvo lugar durante los primeros días de enero de 1999 y estuvo en activo hasta su desalojo el pasado 18 de Mayo de 2017.

En el interior del recinto hay una casa de dos plantas y a unos pocos metros otra construcción compatible con una bodega.  Allí fue donde ubicaron la sala de conciertos. Y donde empezó el misterio…

Durante las obras de acondicionamiento descubrieron una red de túneles inmensa, algunos aventureros decidieron hacer expediciones y hablaban de kilómetros y kilómetros escarbados en la tierra. Angostas galerías que se bifurcaban en todas direcciones. Cuentan que llegaron hasta el Parque del Guinardó, en plena montaña. Durante otra expedición también descubrieron inexplicables montones de huesos de animales apilados. Las posibilidades de derrumbe eran perceptibles y decidieron aparcar las investigaciones y sellar los accesos.

Puestos ya en situación  y antes de avanzar más en los siniestros acontecimientos, contaros que yo vivo a tan solo unas calles y que recuerdo aquel lugar como uno de los “oasis Top 10”  más insurgentes y salvajes que he visitado.

Ir a  un concierto de la Jungla un viernes por la noche era ver como el sol del amanecer destrozaba las magníficas vistas del cielo estrellado a la par que te reventaba las pupilas dilatadas tras una noche de excesos.

Era un lugar muy oscuro, de noche. Apenas una bombilla iluminaba los exteriores. El nombre de “La Jungla” cobraba todo su sentido, y no solo por la variopinta fauna que allí nos congregábamos sino por la panorámica agreste de su abundante y densa vegetación.

Personalmente me agradaba mucho ese aura libre y salvaje que se había hecho estandarte de la resistencia al asfalto. Siempre que volvías de La Jungla tenías las botas llenas de barro y muy probablemente una resaca de la ostia. Eso, y la letrina improvisada, una tela amarrada a unos árboles a lo tienda tipi, sin ningún tipo de desagüe, agujero…solo la noble tierra del monte, serán recuerdos inolvidables. ( Dato sin la menor importancia: alguna vez me habían picado a casa rollo: Martillo dejame ir a cagar a tu váter que estamos de bolo en la jungla…etc)

Pues a parte de aquel entorno privilegiado, como persona con una peculiar sensibilidad para captar las energías de los lugares también os digo que todo aquel complejo estaba cargado de un halo de misterio. Desde los exteriores, envueltos del espíritu pagano de los parques románticos de aparente anarquía, de ese hermoso desorden cuando la naturaleza  abandonada se revela al jardín y de esa decadencia emana la historia oculta. Hasta el interior de sus muros y construcciones. Cuando cruzabas los pesados y gruesos cortinajes negros de la puerta entrada a la sala de conciertos, aparecías en otra realidad. La mampostería y supongo que las drogas ayudaban a viajar en el tiempo.

La barra estaba a mano derecha, pegada a la pared con su habitual oferta de cervezas de cualquier marca blanca del súper al popular precio de 1 euro.

Hacia la izquierda continuaba el espacio y girando al fondo a mano derecha te encontrabas con otra galería abovedada más amplia y tras pasar un arco de medio punto concluía la sala en un  escenario bajito, a la altura idónea para disfrutar del desenfreno y habitualmente brutal espectáculo.

Cabe decir que se lo curraron un montón organizando conciertos y festivales donde llegaron a tocar grupos de todos los rincones del planeta.  Recuerdo ver furgonetas aparcadas con matrículas indescifrables.

Cabañas en los árboles, baños comunitarios, más bombillas, buen equipo de sonido para los bolos, viajeros de todo el mundo que siempre eran bienvenidos. La jungla fue creciendo y prosperando y con el trabajo incansable de sus convencidos moradores se convirtió en un lugar de referencia mundial para el movimiento okupa.

Cuando hablo del Top 10 de “oasis insurgentes” me viene  a la memoria lugares como el “Schöner Wohnen” de Colonia, el Wagenplatz Basel en Suiza.

Son como campamentos okupa, espacios auto gestionados, terrenos en desuso poblados con vagonetas, caravanas, cabañas… donde el ingenio se traduce en la ingeniería multidisciplinaria más imaginativa. Abarca un campo de acción de todas las disciplinas. Optimiza los recursos naturales, combinando conocimientos científicos, organización social y administrativa para la subsistencia, chatarra, mucha convicción anti sistema y mucho rock’nroll.

También os digo que después de pasar por el “wagon place” de Colonia mi experiencia estaba más cercana al susto que a la fascinación. Solo llegar vi como un perro se meaba en la funda de los platos de una banda que estaba descargando su backline de la furgoneta y cuando nos indicaron los aposentos para ir a descansar un poco, al abrir la vagoneta unos cuatro  perrazos que dormían en las literas, levantaron un poco la cabeza y nos miraron desafiantes como diciendo: -lo lleváis clarinete!, y siguieron durmiendo. A la hora de cenar, nos reunimos en un descampado alrededor de una gran olla de agua hirviendo con un par de coles flotando y algo más de apariencia incierta, entonces el cocinero agarró unos hierbajos de un matorral y los usó como ingrediente para aderezar el caldo.  Los perros seguían meándose a doquier por la zona

Realmente fue toda una revelación visitar años más tarde el asentamiento de Suiza. Aquello podría bien ser el escenario de la película “Mad Max”. Fue impresionante admirar el orden y limpieza escrupulosa de baños comunitarios, dormitorios, los inventos y las máquinas que habían armado con materiales reciclados, su propio taller mecánico, su propia carpintería, su propio pan…etc era espectacular el escenario construido con la base de un camión trailer…también destacar que se nos deleitó con una de las mejores cenas que recuerdo, todo con verduras, frutos frescos y productos de su cosecha.

Volvamos a Barcelona.

-¡¡Hostias, lo que han encontrado en La Jungla, tía!! Una mañana,  mi compañera de piso.

-Resulta que en la casa descubrieron una pared que sonaba a hueco, y han ido unos cuantos con mazas a derribar el tabique. Es justo al final del pasillo de la planta de arriba.

Han descubierto una habitación sellada, sin ventanas y han visto algo grabado en el suelo.

Es un pentáculo tallado en el cemento, con una precisión y detalle impresionantes, tiene símbolos alrededor. Están todos flipando!

Y tras la sorpresa de tal descubrimiento, como quien encuentra una nevera que funciona el día de tirada de muebles,  decidieron llamarle “La satánica” y acondicionarla para alojar a los grupos que estuvieran de gira.

Una noche , nuestro querido amigo Juanma tocaba en la Jungla. Después del concierto y  desparrame habitual, decidió aceptar la invitación de hospedarse en nuestra casa, creo que alguno más del grupo prefirió nuestra humilde hogar antes que pernoctar en “La satánica”. ( como os he dicho antes seguro que mi nivel de alcohol en sangre haría explosionar cualquier artilugio de medición, así que no me acuerdo mucho)

A la mañana siguiente, nos contaron que entre risas y bromas algunos decidieron dormir dentro del pentagrama y otros fuera. Pues los que pusieron sus sacos en el interior del grabado tuvieron las pesadillas más terribles y espeluznantes de sus vidas.

Podríamos catalogarlo todo de sugestión, pero no deja de ser llamativo que muchas personas a las que he preguntado, que además no tienen vínculos de amistad, coincidan los horribles sueños que allí sufrieron.

“Encontré un teléfono sonando, al atender una voz me dijo:

  • Estoy aquí!

   Me di la vuelta y había un tipo colgado de una cuerda encima del pentagrama”

Con el tiempo “La satánica” formó parte de la cotidianidad de la casa.

Algunos residentes habituales me comentaban que poca gracia les hacía entrar allí, lo justo para barrer, limpiar y adecentar un poco la habitación para la banda de turno que pasara por la Jungla a tocar.

Para otros llegó a ser algo divertido incluso iniciático, como describió mi amigo Magu: “la mayoría eran metaleros y encima muchos estaban borrachos así que se sentían como en casa”, y a su vez, aunque el nombre de la propia habitación te daba alguna pista, la mayor parte de los moradores itinerantes no eran ni tan siquiera informados de la naturaleza de aquel espacio. Los colchones y mobiliario cubrían parte del pentagrama y para muchos pasaría desapercibido.

Por la mañana, durante el desayuno era habitual oír algún huésped comentar cosas tipo:

-Bfff esta noche me he despertado he visto a gente en la esquina de la habitación.

También eran frecuentes los golpes, pasos, voces, incluso experiencias tipo parálisis del sueño…

Realmente este episodio merecería una investigación profunda, conocer la historia de La Jungla es casi obligado para los buscadores del misterio.

Hasta donde he llegado yo, una simple explicadora de anécdotas con mucha imaginación, y basándome en la historia de algunos de los chicos que allí vivieron y pudieron hablar con los vecinos, hay varias historias entrelazadas.

Dejo aquí el testigo para quienes quieran hacer un estudio profesional y dilucidar entre las leyendas urbanas,  la realidad y mis perturbadas teorías.

Aquella casa del Jardín botánico pertenecía a unos aristócratas que tenían un prolifero negocio de tejas y azulejos. Los túneles se hicieron durante la guerra civil para protegerse de las guerrillas, dicen que alguno llevaba hasta la Iglesia. Se comenta que estos señores burgueses simpatizaban con  el bando Fascista.

La vinculación entre el fascismo y el ocultismo, aunque no muy conocido está demostrado y  documentado. Claro ejemplo es el del oficial Heinrich Himmler, uno de los principales líderes del partido nazi que entre otras prácticas ocultistas y creencias religiosas, lo tuvimos por tierras Catalanas, exactamente en la montaña de  Montserrat, buscando “El Santo Grial” .

Pues el reino de España no iba a ser menos y aquí teníamos al Caudillo sucando el boli entre los dedos de la mano momificada de Santa Teresa cada vez que tenía que firmar un documento importante, y aunque Franco era un arduo defensor de la religión católica su vida está rodeada de claves paganas y esotéricas.

Una vez estaba el tío cagando y un francotirador lo tenía a tiro cuando un mosquito le picó en la punta de la nariz y fue en ese mismo instante que el otro apretaba el gatillo que Franco dio un respingo y el puto insecto le salvó la vida y por cosas como estas se creía que estaba tocado por una fuerza mística y ancestral que le destinaría a dirigir la nación.

Otro dato curioso son los primeros planos del Valle de los Caídos, construido en el Pinar de Cuelga-moros, perdón, que le cambiaron el nombre por demasiado ofensivo por el de Cuelga-muros. 

Pues el Paco quería construir una pirámide con las mismas dimensiones y orientación que la Gran pirámide de Keops. Y cuando pusieron el plano sobre el terreno el planché solo les dio para levantar un mamotreto en forma de cruz de 150 metros. Y así con  todo, a lo made in spain.

También en el marco de aquellos años, hubo un auge de las ciencias ocultas en todo el territorio, tipo espiritismo, me viene a la cabeza  la movida de las mesas parlantes de Tarragona…no se, no hay que ser muy suspicaz para entender que  tallar un pentagrama en el suelo con la precisión de un artesano y tapiar la habitación no tiene pinta de broma ni juegos de niños.

Sobre los huesos amontonados en los túneles corre el rumor de que durante su abandono antes de la okupación una señora que había perdido la cordura  y que tenía muchos perros se refugiaba del frio en la red de galerías, esta un día se ahorcó y los perros atrapados en el laberinto de pasadizos subterráneos acabaron comiéndose entre ellos.

Los Diez mil metros cuadrados de jardín boscoso siguen allí y la habitación del pentáculo, ahora también la casa ha vuelto a ser tapiada como si de su destino se tratara.

Y para acabar decirle a todos aquellos que venían a cagar y dormir a mi casa huyendo de los fantasmas de “La jungla” que,  esta acogedora morada en la que vivo era antes un restaurante chino, o por lo menos eso ponía en la entrada, porque después de apartar los dragones de cartón piedra, arrancar los fogones de la capa de grasa de 10 cm de espesor y empezar con la reforma, encontramos un altillo en el falso techo con unas 15 camas inmundas hechas con maderas podridas, llenas de nidos de ratones, que ponía los pelos de punta solo imaginar quien había estado en ese cuchitril encerrado.

Cuando desarmamos todo aquel altillo, debajo de unos tablones apareció la fotografía de una joven asiática hecha añicos, estaba enredada entre un largo mechón de cabello negro y había un montón de uñas esparcidas alrededor. También encontramos tres fardos de billetes antiguos por valor de 300mil pesetas.

Mil gracias a Magu, Juanma y Faba, por su colaboración y por haber hecho del Guinardó un lugar más rebelde.

5 Replies to “Rock ‘N’ Ghost: La Jungla”

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    Pelle

    No muere lo que no se olvida, aunque lo empareden con tres capas de ladrillo y cemento porland. Con razón dice Silvia Resorte, cuenta la historia tu mismo, antes de que otros la cuenten por ti.
    Recuerdo la increíble foto de lo que se podría llamar “La última cena”, X dijo: Venga “esto se merece un calvo”, la foto la disparó mi hija, varios culos femeninos: uno fofillo (mi culo de funci restauradora del patrimonio), uno morenete (la arquitecta), otro finito pequeñin (la abogada) y otro nervioso e inquieto, ese de la que nos viste de gala …. creo recordar que me falta uno blanquito y contundente de antropóloga en fase tesis doctoral.
    Gracias por escribir y describir y gracias por ilustrar la estrella misteriosa que no da miedo sino ganas de rebuscar el pasado anterior del inolvidable espacio y su jardín versallesco y su aljibe profundo.

  2. Avatar
    Anjel

    Siempre me senti como en casa en La Jungla….una gran perdida para nuestra escena…pero las personas que lo hicieron ser lo que es aun estan ahi..gracias por el articulo ,me ha encantado

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