Ser antifascista no es una opción, es una obligación

Casi me da vergüenza ajena escribir estas letras. Lo acontencido en los últimos días en USA me ha provocado que junte frases para hablar de obviedades, que por sorprendente que parezca son totalmente ignoradas por una parte de la población.

 Recapitulemos. Como todos sabréis, hace unos días asesinaron a un hombre llamado George Floyd en Minneapolis. Su presunto delito, además de ser negro, fue dar al parecer un billete falso de 20 dólares. A cambio, le presionaron su cuello cuerpo a tierra, con la rodilla de un policia para más señas, mientras imploraba que lo ayudaran. Los agentes de la ley hicieron caso omiso a sus expresiones de dolor hasta conseguir matarlo.

Los disturbios en Minneapolis y otras partes de USA no se hicieron esperar, y el caos lleva reinando en buena parte del país por unos días. A su ínclito Presidente Donald Trump, ante la magnitud de los hechos, no se la ocurrido otra cosa, para arreglarlo que incluir dentro de las listas de organizaciones terrorristas al movimiento ANTIFA, hecho insólito en la historia. Nunca antes un país supuestamentee democrático había criminalizado a un movimiento que lucha, precisamente contra todo lo contrario, el fascismo. 

La mamarrachada de Trump es de las que hacen época. Ser antifascista no es una opción, es una obligación. Si quieres considerarte persona ser, antifascsita es inherente a ello. El antifascimo lucha contra los movimientos que quieren eliminar los derechos de los demás. La homofobia, xenofobia, machismo etc… son el eje de la lucha para intentar hacer un mundo mejor, y que nunca una panda de sátrapas pueda hacerse con el poder, y eliminar de raíz una serie de derechos que han sido muy difíciles de conquistar.

 El mundo tuvo que pasar una guerra mundial para evitar ese desastre. El nazismo quería imponer ese imperio de terror eliminando toda etnia, condición, etc… que fuera contra su ideario de pureza y orden. La lucha contra ellos fue la lucha del antifascimo, que consiguió derrotarlos y evitar una catástrofe aún mayor de la que se produjo. 

Hemos llegado a la actualidad con un relato que está proliferando de manera perversa. El discurso de la ultraderecha ha conseguido equiparar, para mucha gente que luchar contra el antifascismo es luchar contra otra ideología contraria a la de ellos y ya está. Por tanto, al equiparla a su ideario, la sitúan a la misma altura y la cosifican, quitándole todo el sentido a la misma. 

El antifascismo es abrazar los Derechos Humanos, es creer en la gente, mirar por sus intereses, es no querer que los pueblos sean pisoteados sin más. Uno de los grandes peligros es dejar que consigan que dicho relato cale en la sociedad, y equiparen en una misma línea de combate a los dos contendientes. Se ha creado la equidistancia en este tema, con el gran peligro que eso conlleva. No caigamos en su trampa. Sigamos luchando por un mundo mejor, donde no quepa manifestaciones, proclamas y actos que discriminen a las personas por ser de una forma, y no querer seguir una ideología que solo busca la alineación del ser humano  y el cercenamiento  de sus libertades.


No les dejemos, somos más y ellos lo saben.

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