Una vacuna para la desinformación

Fotograma de “Ciudadano Kane”

Dice Noam Chomsky: “La gente no cree ya en los hechos”. Ante una frase tan rotunda, no podemos hacer otra cosa que darle toda la razón. Vivimos en una sociedad en la que la verdad ya no interesa, no interesa la información veraz, lo que cotiza en bolsa sencillamente es ganar el relato sea como sea.

Este relato al que nos referimos, es el arma de destrucción masiva creada para intoxicar la opinión pública. Esta intoxicación se produce creando bulos, fake news, en definitiva elaborando toda una tela de araña de datos falsos, ante los que nos tenemos que enfrentar la ciudadanía todos los días.

Parte de esta ciudadanía los acepta sin más. No elabora una interpretación critica de lo que le están ofreciendo. Simplemente mira de dónde viene y se la traga sin ningún tipo de reparo.

Los bulos crean estados de opinión, señalan, y lo que es peor hacen tomar decisiones erróneas que incluso pueden acabar con tu vida. Solo tenemos que asomarnos a lo acontecido en EEUU, bastó para que el ínclito Donald Trump dijera que ingiriendo lejía podías curarte del coronavirus y la mecha se encendió.. Debido a ello cientos de personas se intoxicaron, algunas llegando a la muerte por este bulo.

Las redes sociales también juegan un papel primordial en este oscuro juego. Cuentas creadas ex profeso para difundir mentiras, creando una bola mediática muy difícil de parar. Debemos desde las redes no ser cooperadores necesarios de estas prácticas. Muchas veces con buena intención, se da pábulo a estas falsas informaciones y lo único que se hace es poner un ventilador y hacer que su alcance sea mucho mayor.

Debemos hacer un gran esfuerzo por no aumentar el fuego del odio y de la ira. Nuestra actitud en redes sociales debe ir encaminada a construir, no destruir sin más. Es una lucha difícil, pero muy necesaria en los tiempos que corren.

Son practicas muy antiguas. Métodos utilizados por la Alemania nazi. De la mano de Goebbels todo un país fue capaz de tirarse al pozo de la ignominia, y creer a pies juntillas el relato que se le estaba vendiendo. Goebbels creó los 11 principios esenciales de la propaganda. Con este método, seguido todavía en la actualidad, se puede manejar a la gente, a un pueblo y llevarlo a la locura más insana.

Estamos ante el precipicio de la mentira absoluta. Nos encontramos muy cerca de no saber realmente qué es cierto o no. Una sociedad que vive de espaldas a la verdad, es una sociedad condenada a ser manipulada, vendida y pisoteada. Preservemos nuestros derechos. Tenemos el derecho a saber, pero a saber la verdad, no a ser manipulados.

Una vacuna contra la desinformación es necesaria. Partes de la población tienen anticuerpos ante ella, pero mucha gente todavía carece de la misma y lo que es peor no quiere hacer nada en ponerle remedio, de ti depende que la mentira se propague o no. Seamos cortafuegos humanos ante tanta mentira.

Os dejo con el tema de Muse “Propaganda”, incluido en su álbum “Simulation Theory” editado en 2018.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *