¿Y ahora qué?

Foto: Reaktiu

Nadie esperaba esto. ¿Una pandemia planetaria? ¿Países enteros con su actividad económica parada por completo?. Hace meses ya escuchábamos hablar de la COVID 19. “Es como una especie de gripe, un poco más fuerte”. “No creemos que en España tenga un gran impacto”. “Tenemos un sistema sanitario fuerte y preparado”.

En unos meses y cumpliendo una macabra ley de Murphy vimos que si todo podía ir a peor, iría. 

Primero vimos a nuestros vecinos italianos cerrar ciudades, provincias completas. El número de afectados crecía y desgraciadamente el de fallecidos también. Algunos pueden decir que no se tomaron las medidas necesarias, que se tomaron tarde. Me da igual. No es el momento ni el fin de estas líneas criticar la gestión. Solo permitirme una frase. CUALQUIER GOBIERNO, cualquiera, habría tenido problemas en gestionar esta situación. Incluso hemos visto que gobiernos de distintos espectros políticos dan prioridad a la economía antes que a las personas y eso a mi particularmente, me parece deleznable. 

Pero como digo, no quiero plasmar ningún ideario político en este artículo. Quiero hablar de la cultura. Nuestra denostada cultura. La falta de apoyo al sector cultural de este país no viene de ahora, ni muchísimo menos. Hace unos meses escribía un desahogo de esos que me dan de vez en cuando, justo después de las últimas elecciones, en el que me preguntaba en qué programa electoral alguno de los partidos mayoritarios había hablado de cultura.  Es cierto que hay una gran pelea por la bajada del IVA cultural, que me parece super importante, pero creo que la cultura necesita mucho más que una bajada del impuesto. 

En esta crisis, en estos tiempos difíciles para todos, el siete de abril comparecía el ministro de Cultura y Deportes. Se había reunido con representantes del mundo cultural y dijo 

Hoy toca pensar en los enfermos, en salvarles la vida y en parar el virus. Y cuando lo consigamos haremos todo para reactivar la cultura. Porque, como dijo Orson Welles, primero va la vida y luego el cine aunque la vida sin el cine y la cultura tiene poco sentido”.

Como dijo mi querido Juan Carlos Canino, de Barrio Canino en una de las Cápsulas Víricas de Ágora Sol Radio en el que tratamos el tema 

“Los trabajadores del espectáculo no son solo los cuatro actores hiper famosos que conocemos todos y sabemos decir su nombre, apellidos y varias películas en las que han trabajado. El espectáculo es una pirámide, con una punta muy fina y una base enorme. Si nos situamos en la punta, ahí hay dinero, y reconocimiento. Y muy poca gente. Si empezamos a bajar escalones, enseguida encontramos mucha gente y muy poca pasta. Mucha precariedad, mucho vivir al día. Lo que en esta época que vivimos, y la que nos queda por vivir, significa “cero ingresos”.

Estamos hablando ahí de los tramoyistas, técnicos de sonido y luces, bailarines, coreógrafos, guionistas, diseñadores, peluqueros, músicos, compositores… 700.000 personas viven de las industrias culturales en España. Se calcula que sólo el sector de las artes escénicas y de la música cancelará 30.000 funciones entre marzo y mayo, perdiendo 130 millones de euros.”

Y aquí quiero traer mi artículo, aquí quiero traer mi reflexión. ¿Y ahora qué? . Si realmente es ya de por sí  difícil para los pequeños teatros cubrir gastos, ¿que va a pasar ahora que se va a reducir el aforo?. La gente que se queja amargamente de que no hay conciertos ¿Va a ir a las salas pequeñas en las que muchas veces el aforo no supera los cincuenta espectadores? . ¿Pensáis que la gente va a ir a comprar a la pequeña librería del barrio, a la pequeña tienda de comic?. Editoriales liberando libros, con su esfuerzo y el de los autores, plataformas eliminando cuotas para la venta de productos de música. Muy buena voluntad pero … ¿Ahora qué?

Es cierto, si. No son los únicos. Hay muchísima gente que está sometida a ERTES. Intentando ser realista, creo que no todos volverán al trabajo y ya son demasiados expertos en economía los que vaticinan que nos llevará años recuperarnos de esta crisis. ¿Y qué pasará sin cultura? ¿Os imagináis el confinamiento sin música, sin series, sin películas, sin libros? 

También es cierto que la gente que se dedica al mundo del espectáculo, como también decía mi apreciado Richard Salamanca de Bi Partidos de Risa, está hecha de otra pasta y no les pilla de nuevas esto de vivir al día, de tener un colchón para cuando vienen mal dadas, pero ojo … no hay colchón que resista muchos meses de ingreso cero. 

Durante la cuarentena se organizó un “apagón cultural” un fin de semana en el que algunos “creadores” de cultura decidieron no liberar contenido, a fin de hacerse notar. De hacer patente un problema, que como ya he dicho a mi me parece que viene de lejos. Entiendo y respeto muchísimo su postura. Defendí la mía en mis redes sociales. Yo opinaba que no era el momento. Que la misión de quien entretiene es entretener y más en esta situación que ha sido tan grave, tan nueva para todos y tan atípica. Espero que no se convierta en algo habitual. Evidentemente yo opino desde una cómoda atalaya. Mi trabajo no es remunerado y mi modo de vida no está relacionado con el sector

Quiero pensar, quizá dejando de lado ese realismo y agarrándome a un optimismo malsano, que la economía se reactivará con ayudas europeas y que los mercados, los poderosos por una vez harán algo por los que tantas veces les hemos rescatado a ellos, pero algo que también me he repetido muchas veces estos días es que “solo el pueblo salva al pueblo”. 

Que somos nosotros los que tenemos que apoyar en nuestra medida a los bares a los que vamos comprando sus bonos de consumiciones anticipadas o el merchan que están haciendo para salvar gastos. Que la librería de tu calle tiene los mismos libros que las grandes superficies y que a lo mejor en ella el librero te atiende mejor. Que si antes pirateabas tres pelis, puedes ver solo una, pero en el cine. Que vayas a las salas pequeñas de teatro, a un bar a ver un monólogo, a un concierto de una banda emergente aunque no los conozcas, solo por apoyar a la CULTURA. Que a pesar de que nos suena muy repetitivo esta situación solo podemos salvarla unidos. UNIDOS y demostrando nuestra grandeza como seres humanos. Apoyando al que nos necesita porque quizá mañana seamos nosotros los que los necesitemos. Y ojo digo al que necesita, fontanero, tienda de barrio, perfumería, taller mecánico o peleando con la sanidad pública contra los recortes.

Pero la cultura, esa tan denostada, nos recordará que con una canción conocimos a esa persona importante en nuestra vida. Nos traerá momentos felices con esa película que vimos en familia o que alguien que nos quiere nos regaló aquel  libro especial.

Porque no podemos vivir sin cultura. 

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