“Picard”, el cine hecho serie

No soy Trekkie. Creo que es algo que hay que dejar claro desde el principio. No soy Trekkie, pero sí soy consumidora habitual de ciencia ficción y fantasía. Se me podría llamar “simpatizante”, quizás. Conozco el universo Star Trek; he visto las películas y algunas de las series, pero no sabría entrar en el debate sobre cuál es mejor o por qué las recientes películas de la saga son o no buenas adaptaciones del material original. Así pues, esta no-Trekkie va a opinar – profanamente y sin entrar en debates sobre la saga – acerca de la nueva serie “Picard” , que llega de la mano de CBS y Amazon Prime Video (Good Omens, The Boys, American Gods…) .

La serie está ambientada 18 años después de la última aparición de Jean-Luc Picard en “Star Trek: Nemesis”, y encuentra al personaje profundamente afectado por la destrucción de Romulus. Picard se retira a su casa en Francia para intentar pasar sus últimos años de vida en paz y lidiar en soledad con sus demonios. Todo cambia cuando se cruza en su vida una misteriosa joven que acude a él en busca de ayuda, tras descubrir que posee ciertas habilidades innatas y que la persiguen para matarla. No desvelaré más. Tampoco es que pudiera extenderme demasiado, pues sólo hay dos capítulos disponibles en el momento en que escribo, pero he de confesar que con esta serie he recuperado ese nervio de esperar a que llegue un dia concreto para ver qué le depararán a Picard sus nuevas aventuras. 

¿Y qué es lo que sí puedo decir? puedo decir que la calidad de la serie es indiscutible. Picard está planteada como una película de principio a fin: la música, la fotografía, la iluminación, el reparto… es una delicia plantarse delante de la pantalla cada viernes para disfrutar de casi 50 minutos de amor y dedicación al trabajo.  La serie mantiene tu interés desde el minuto 1, con una trama muy tipica de la saga y unas interpretaciones brillantes y convincentes, adentrándonos en las relaciones entre las diferentes especies del universo de una manera fluida y natural, de forma que los fans se sentirán complacidos y los profanos no se sentirán desubicados. Por otro lado, como “simpatizante” del universo Star Trek he encontrado preocupación por mantener la coherencia, respeto por los personajes y una modernización respetuosa de la saga, muy coherente con el estilo de las últimas películas. 

En fin, no soy Trekkie, y me ha gustado.

Larga vida y prosperidad.

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