La herida que canta: Bruce Springsteen y la balada rota de «The Wrestler»

Pocas veces acierta tanto un director en un casting como lo hizo Darren Aronofsky al preparar The Wrestler (2008), tenía la certeza de que la película necesitaba una imagen como la de Mickey Rourke. No contento con eso también pensó que una voz como la de Bruce Springsteen era necesaria pqra narrar los hechos que acontecían en el film.


Rourke, viejo amigo del músico, fue el encargado de presentarle el proyecto y de mostrarle la intención que tenía de reconducir su carrera como actor propio.


Springsteen respondió con un regalo: una canción escrita en solitario, entregada sin cobrar un dólar.
“The Wrestler” suena en los créditos finales, como colofón a una historia difícil e intensa.  Randy “The Ram” Robinson es un luchador profesional en decadencia, atrapado entre la nostalgia del ring y la imposibilidad de sostener su vida fuera de él. La letra parece escrita desde dentro del personaje, como si Springsteen lo estuviera diseccionando y sacando al exterior todo lo que lleva dentro. 


Springsteen nos ofrece un sonido austero, casi etéreo. Guitarra acústica, voz cansada, un tempo que respira como un cuerpo agotado. Todo es sencillo y a la vez complicado.   La canción en un lamento eterno sobre la soledad, el desgaste y la necesidad de tener a alguien cerca para que te ayude en los peores momentos de tu vida.


La canción debutó en el Festival de Venecia y ganó el Globo de Oro a Mejor Canción Original. En los Oscars pasó desapercibida pero ya se había ganado el corazón del público y la crítica. Pocos artistas pueden llegarte tan dentro como Bruce Springsteen.

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