Crónica: Deriva + Degraey (04/10/19 – Sala Kithai)

Técnica y sabiduría al servicio del postmetal


Había varios conciertos interesantes del panorama metalero underground el 4 de Octubre en Madrid y el instinto me animó a decantarme por la opción más instrumental y mistica a pesar de ser consciente que el post metal/rock se me hace un poco bola. 


Accedí a la sala Kithai justo en el momento que salían a escena Degraey, el cuarteto barcelonés ya había presentado “Reveries” el pasado mes de Junio en Barracudas y me quedé con ganas de ir. Ni el ambiente desolador, no seríamos más de 20, ni el incomodisimo silencio evitaron que unos concentrados Degraey comenzaran con su espectáculo ensimismador. 


Abrieron con “Nurture”, que pasa de cero a cien en un segundo, de melodias doom a pasajes postmetaleros descontrolados. La batería de César Perals rompió varios tímpanos y despeinó a otros cuantos con su voz sucia. El ambiente estaba creado, ahora faltaba depurar un poco la mezcla para que surgiera la magia. “Not So Far” estableció cierta calma donde el arpegio infinito y los punteos atmosféricos de Víctor Paradis e Iván Pizarro hipnotizaban la sala hasta que en el minuto final se volvió a desatar un entregadísimo César expulsando pura rabia y dolor. La magnífica y progresiva “Woven Conscience” caló en los 40 que estábamos allí en ese momento. De riffs guapísimos Mastodonticos y buena variedad de técnicas y recursos (FX) mostraban una banda que juega con el tempo a la perfección. Seguía la trallera “Back to Dust” y la compenetración de los catalanes alcanzó el cenit tras volver del coma en el que te deja el fabuloso breakdown tremolero de este temazo que viaja por el stoner y el doom para finalizar en formato pepino atronador. Cerraron, tras pedir permiso, con “The Inert”, una montaña rusa de contundencia y delicadeza que cerraba un repertorio sin ningún tema de su primer disco. Mucha sutileza con tinte lúgubre sobre el escenario y un privilegio para los presentes poder disfrutar de delicias cómo esta en la boutique Khitai.


Llegaba el turno de la banda protagonista. Los madrileños Deriva presentaban en casa su nuevo EP “Haiku I” ante unas 150 personas, que sigo sin explicarme de donde salieron.Saltaron sonrientes a escena y con las primeras notas de “Cortex”, de su discazo debut, hicieron desaparecer el poso lúgubre que había dejado Degraey en nuestros cerebros para pasar a una orgia de dinamismo.

Los arpegios, riffs y tappings pasaban por los multiefectos y se proyectaban sobre nosotros con total claridad, el espectro sonaba completo. Artistas del pulso y púa, la rondalla Deriva estaba disfrutando sobre el escenario con el consecuente efecto en el foso. Siguieron con  “Lluvia Templada”, primer corte de su nuevo y Toolizado EP, con ejecución académica, la base de bajo y batería sonaba espectacularmente natural mientras cada una de las guitarras se intercambiaban punteos y rasguidos. Temazo que nos golpeó y nos dejó grogi para que nos rematase “Adrenaline”, pura versatilidad inclasificable que toca muchos palos del rock y el metal en menos de seis minutos. Correctísimo ejercicio progresivo y envolvente que dejó a más de uno boquiabierto.

Para “Cerezos Sin Flor” contaron con la colaboración de Chloe (bajista de Bones of Minerva) al violín y de Sergio de Andrés (Pauline & the Big Kahunas) a la acústica. La acústica lamentablemente no se oia y deslució sensiblemente el tema. Festival de digitación y riffs con tinte oriental, alguna pista lanzada y violín colorista muy bien encajado. Llegaba la hora de “Thalamus”, mi tema favorito, donde juguetearon un poco con la peña en un alarde de seguridad mientras martilleaban y ponían a prueba las cuerdas de sus “bandurrias”. Temarraco que sonó de vicio. 

Estaban muy cómodos y en “Substantia Nigra” directamente se la sacaron. Sonido compacto, mucha sincronización y florituras por doquier. Postmetal con sabor groove y final oriental. Precierre con “Delta Waves”, prog atmosférico cargado de multiefectos, otro de esos temarracos de su debut, donde lo mismo te suenan a Santana que a Maiden.

Cerraron con “Despierta del Letargo” para completar el Haiku y rematar un show increíble en cuanto a virtuosismo, un show muy trabajado donde no fallaron una nota. 


Virtud y pasión

Los manjares sonoros

Brillan en Madrid

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