Crónica: RASH Festival Madrid

Nos desplazamos hasta la capital del estado  para asistir a las bodas de plata de la organización RASH Madrid. Una organización que, entre otras luchas sociales, intenta reivindicar la verdadera cultura skinhead antirracista y antifascista. El lugar elegido fue el centro social La Atalaya en Vallecas, un antiguo instituto cuyo patio fue el escenario de este acontecimiento.

Comenzó la calurosa tarde con la banda Hard Life. Una banda que sacó su primer trabajo a finales del 2018. A pesar de haber tenido varios cambios en su formación el sábado se subieron al escenario en el momento más difícil (nunca es fácil abrir un festival) y empezaron a caldear el ambiente. Una actuación muy sincera. Sus canciones son sencillas (lo cual no les quita calidad) y muy coreables y sus letras hablan de temas que conocen. 

Desde Euskal Herria llegaron Bellator e hicieron honor a su nombre. Porque supongo que Bellator viene del latín y significa guerrero. Y dieron guerra. Desembarcaron en un bus cargado de colegas y bengalas. Las bengalas dieron color y los colegas dieron calor estando en primera fila y cantándoselo todo. Musicalmente, Bellator sonaron a mezclar Street Punk, hardcore y actitud skinhead y dispararlo por el escenario. Un directo muy contundente.

Tras ellos se subieron al escenario, los burgaleses Aquemarropa que también habían traído un autobús con toda la cuadrilla. Aquemarropa interpretaron temas de sus discos y acabaron su recital con “Antifa Holigans” de los Fastidios para disfrute y regocijo del público asistente que empezaba a ocupar casi todo el patio.

La propuesta más innovadora de la noche (a mi juicio, que no es ni mejor ni peor que el de cualquier otro) fue la que presentó RPG-7. Incluían un Dj en su formación que combinaba perfectamente con un sonido muy hardcore. Algún scratch y algún que otro sampler metidos en los momentos adecuados.

Acabó la velada con los míticos Kaos Urbano. Un grupo que si hay una palabra que los define es autenticidad. Los madrileños llevan la tira de años en el rollo manteniendo el espíritu y actitud intactos y una multitud de seguidores que les apoyan. En este concierto debieron tocar bastantes temas de sus últimos discos porque en varios momentos anduve un poco perdido con las letras.

Finalizar solo añadiendo que el ambiente fue de extraordinaria hermandad con autobuses llegados de Cataluña, Euskal-Herria, Burgos y algún sitio más y agradecer a la organización todo el trabajo. Espero que RASH Madrid cumpla muchos más.

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