II Festival Contra La Represión (Miranda de Ebro)

El sábado 14 de Diciembre se celebró en Miranda de Ebro el II Festival contra la Represión organizado por el sindicato local de CNT. El objetivo era recaudar un buen botín para echar una mano a sindicalistas con marrones económicos importantes como los compañeros de CNT Xixón.

Tras una comida fraternal y una mesa redonda en la que se analizó el ambiente punitivo del estado español a las 17:00 horas se dio el pistoletazo de salida a los conciertos. Y vaya si fue pistoletazo porque los primeros que se subieron al escenario fueron los mejicanos de Palencia Guacorejo y Salmorales. Es grupo, en la onda de los Kojón Prieto, aparecieron totalmente pertrechados con sombreros, ponchos y trajes populares y armados con bajo, guitarra, batería, trombón de varas, órgano hammond y dos voces. Demostraron que no hace falta hacer ruido para protestar ya que sus canciones llevaban títulos como “Muerte a la democracia” o “No queremos chotas” tocadas con un soniquete requetechingón. (A)narcocorridos.

Tras ellos se subieron al escenario los Shöck. Cuarteto de hardcore melódico de Bilbao con formación básica de guitarra, bajo y batería con cantante bailonga, teatrera y con un vozarrón para cantar óperas. Un directo contundente casi sin paradas entre canciones.

Ante la baja de Escuela de Odio se incorporó al cartel a Fears Away desde el País Vasco. Hardcore más pesado, a ratos con voz gutural y a ratos con una voz así más melódica rollito californiano. Para bailar botando mucho.

Tras ellos saltaron a la cancha los locales Sentido Crítico. Cuarteto de punk aderezado con ska que andan presentando su disco “Antes condenados que callados”. Incluyeron alguna performance como una diana con la foto del caudillo a la que el público podía lanzar pelotitas.

Los Rude Pride empezaron con un ska suavecito. Después se lanzaron a tocar los temas del “Take is as it comes” y en un momento dado dijeron “Nos cambiamos los instrumentos”. El batería sacó una trompeta y se puso a cantar, el bajista se puso a la batería, uno de los guitarras cogió el bajo y el cantante se fue al organillo. Y estuvieron como unos 20 minutos tocando temas de ska que sonaban como que fuese la formación normal. Luego se volvieron a cambiar, tocaron unos temas suyos y acabaron con “Historia triste” de Eskorbuto.

Momento triste de la noche. Se interrumpieron los conciertos para que las compañeras leyesen un comunicado contra la violencia machista. El motivo de esta pausa fue que se produjo una agresión machista. El comunicado reflejaba la rabia e impotencia porque se cometiesen estos actos en espacios supuestamente libres.

Y llegó el turno de Karne Cruda. Y a mí me dio el hambre y me fui a comer un bocata vegano a la barra. Ironías de la vida. Me hubiese gustado verles un poco más cerca pero hay que alimentarse. Los corsarios del Cantábrico desembarcaron con sus letras canallas de barrio y su actitud macarra. Tocaron canciones de su último disco, la Resistencia intercalándolas con otras de los anteriores y algún sampler de los Chichos.

Y siguiendo con otros con actitud macarra llegaron los Ratzinger. Desplegaron su rock´n roll para hijos de perra. Lo que me flipa es su bajista. Me recuerda físicamente a Lemmy de los Motorhead, lleva el bajo de Lemmy y hay momentos que suena como el de Lemmy.

Y hubo insensatos que se pensaron que ya estaba todo el pescado vendido y se fueron cuando acabó Ratzinger. Y se perdieron el espectáculo, no solo musical, que dieron los Bellako. Hardcore del bueno. Despreciando su propia integridad saltaron sobre el público, se subieron a los amplis, treparon hasta las luces… y el público respondió. Hicieron el rosco, la separación de las aguas, lo típico de los conciertos hardcore más selectos. 

He intentado dedicar algo de espacio a cada banda. Había muchas y seguro me he dejado algo. Espero que disculpen mis errores. Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a pasar…

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