Possessed demuestran en Madrid quienes son los inventores del death metal

Sala Caracol, 17 de junio 2019

A pesar de estar informado por parte de la organización desde esa misma mañana del ligero retraso del inicio del evento, acudí a la sala Caracol en el horario previsto para disfrutar un rato más de la previa. La cosa salió bien, muy buen ambiente fuera donde pude charlar un rato con un emocionado Claudeous Creamer después del evento de la noche anterior en Barcelona, “Hoy va a estar mejor” fueron sus palabras.

 El lento control de acceso hizo que me perdiese la salida a escena de los noruegos Nordjevel y entrase con los primeros acordes de “Nazarene Necrophilia”, el tema fácil de su “Necrogenesis” y quizás el menos representativo de su black demoledor.

Doedsadmiral ataviado de largos pinchos hasta las orejas y rata gigante (de peluche) en mano nos daba la bienvenida y se despedía al mismo tiempo, ya que enlazaron “Amen Whores” y “Apocalupsis Eschation” y se marcharon. Las 150 personas que estábamos en ese momento en la sala nos quedamos petrificados ante semejante alud de brutalidad ya que gozaron de un sonido potentísimo a la par que exquisito, mucho mejor de lo poco que había podido escuchar en su disco.

El debate en el descanso giró en torno a si Dominator había sido capaz de semejante hazaña sin ayuda de disparadores y del sonido tan Marduk que se gastan estos Nordjevel. Buena apertura.


Situado en las primeras filas sentí como se paraba el tiempo según ocupaban en el escenario sus lugares Emilio Márquez, Daniel González, Robert Cárdenas y Claudeous Creamer. Llevaba 25 años esperando este concierto y ya había sufrido varias decepciones de bandas míticas que deciden volver a la carretera para ofrecer penosos espectáculos, estaba invadido por el vértigo emocional. Jeff Becerra ocupaba su silla de ruedas transportado por miembros del staff ante la ovación de la sala casi repleta por mucha melena canosa, saludito de rigor y comienzo del concierto más bestial y emotivo que he vivido en mucho tiempo.

Inicio apoteósico con “No More Room in Hell” con un sonidazo espectacular y una banda inspiradisima que levantaron la sala Caracol varios centímetros del suelo, con la peña entregadisima centrifugando en un mosh pit infernal del que salí como pude para deleitarme y dejarme el cuello en soledad con “Pentagram” y “Tribulation”, no podía creer estar viendo y sobre todo escuchando esos temarracos que me han perseguido durante tantos años con semejante fuerza y calidad. 

El pacto de Jeff Becerra con el diablo es incuestionable y me estaba dejando impresionado cómo podía dar semejante nivelazo, puro portento, sin fallar una sola nota (apoyado por un tecnicazo que no falló un solo efecto tampoco) en un “Demon” para el recuerdo. Mientras tanto al sobrecalentamiento excesivo e inapropiado en el mosh pit Possessed ponía banda sonora perfecta con  “Evil Warriors” culminando con una lluvia de hostias y siendo desalojados varios jovenes guerreros que no conocen las reglas no escritas de hermandad que gobiernan un mosh pit, suponiendo el pequeño lunar del evento.

Continuaron “The Heretic” con lucimiento de Daniel González y la trallerísima “Abandoned” donde el sonido ya alcanzó la excelencia absoluta, seguida de la poca majestuosidad de “Storm My Mind” y culminando con la grandiosa y coreadísima “Shadowcult”.

“The Eyes of Horror” y “Graven” me sirvieron para refrigerarme un poco ante lo que sabía que iba a suponer el final del show y desde la barra sonaron perfectas igualmente.

“The Exorcist” volvió a enloquecer al público que de principio a fin se dejó el cuello y los pocos que no lo hacían mostraban caras de estremecimiento, las parejas y grupos de colegas se decían con las miradas lo increíble del momento de poder estar disfrutando del mejor tremolo picking de la historia de la música extrema, creador de tantas y tantas bandas.

Corazón a mil, que amagó con taquicardia con las campanadas de “Fallen Angel”, o ese tema que creo en mi la afición por la velocidad y la tralla más extrema hace 25 años, sonó increible, tocada a la perfección por los musicazos que integran esta leyenda viva del metal.

 Ya estaba más que satisfecho y mi deformación profesional me hizo ver la parte final junto al operador de sonido al que por supuesto felicité. “Death Metal”, “Swing of the Axe” (que grabé en video a petición del técnico) y la apoteósica “Burning in Hell” cerraron este conciertaco irrepetible de los etiquetados “padrinos del death metal” y que para mí son además la mejor banda thrash del momento.


La ovación no paraba, todos nos rendimos ante este resurgimiento de la bestia Possessed, una bandaza ultraprofesional, entregada y feliz encima de un escenario que disfrutó tanto como los asistentes. Becerra saludó a todos y cada uno de los que se acercaron al borde del escenario y no contento con eso lo bajaron del mismo para charlar, fotografiarse y recibir todo tipo de alagos y abrazos sin borrar ni un segundo su sonrisa diabólica.


Todos nos fuimos flipados de allí, asimilando aún la magnitud de lo vivido y personalmente con la sensación de haber cerrado un círculo que sinceramente pensaba que nunca podría cerrar. 

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