Carlos Bardem: “La esclavitud y los esclavistas ni desaparecen ni se destruyen, solo se transforman”

Hemos tenido el placer de conversar con el actor, historiador y escritor Carlos Bardem, con motivo de la presentación de su novela “Mongo Blanco”. Aquí os dejamos las preguntas que tan amablemente nos contestó:

¿De dónde nace tu vocación para escribir?

De mi pasión por leer y una fuerte imaginación. Creo que todos los escritores son, por fuerza, primero lectores. Nos llenamos de palabras, de las de otros, hasta rebosar y tener las suficientes para poder contar nuestras propias historias. La imaginación es una tierra fértil que se anega primero con palabras.

¿Cómo y cuando decides hacer una novela como “Mongo Blanco”?

Tras “ Alacrán Enamorado”, una novela actual que prefiguraba la llegada de nuevas formas del nazismo y extremas derechas con corbata, tenía ganas de volver al pasado. Soy licenciado en historia y leo muchos ensayos y monografías. En una encontré una nota que hablaba de Pedro Blanco, el gran negrero malagueño. Me llamó la atención. La trata de esclavos no es algo que se asocie con España, al menos no inmediatamente. Me puse a leer, a buscar y de la mano de Pedro Blanco, del Mongo Blanco, fueron desfilando muchos otros personajes de nuestro siglo XIX y se abrió ante mi una historia fascinante, brutal y compleja: la de los esclavistas españoles. 

Una novela de esta magnitud debió ser complicada de crear, ¿cómo fue el proceso de realización de la misma?

Lo primero fue leer, leer mucho sobre la trata de esclavos. Informarme del mundo que creo un monstruo necesario para sus fines como el Mongo Blanco. Entender su funcionamiento, su geografía, los resortes del poder y las fortunas obscenas que se crearon vendiendo y explotando a seres humanos. También buscar esos detalles que sorprenden a los lectores, que visten la narración y aportan exotismo, aventura, violencia, sexualidad… Eso me llevó unos dos años y medio. Luego otro tanto para ordenar y redactar toda esa información de manera atractiva, amena, e una novela brutal por explicita que diera a lectoras y lectores una experiencia completa del fenómeno de la trata de esclavos y nuestra participación en ella.

Escribes superponiendo varias historias dentro de otras, ¿te fue muy complicado escribir un relato así?

El reto era encontrar el mecanismo narrativo que permitiera explicarle a alguien del 2019 y con todo el detalle, la atrocidad de la esclavitud. Por eso la novela esta articulada a partir de los intentos de un joven doctor por recuperar la memoria del viejo negrero loco. Ese doctor es también el lector, las preguntas que él le hace al viejo Blanco son las que le haríamos a un negrero del XIX si lo pudiéramos tener delante sin que peligrara nuestra vida. Quien imagina, recuerda. Y quien recuerda imagina, así que desde esa memoria troncal viajamos atrás y adelante por la vida del Mongo Blanco que, de alguna manera, se convierte también en una Sherezade que habla y habla para no estar solo, para sentirse humano.

Desde una visión más amplia, la multiplicidad de historias se debe a que Mongo Blanco tiene muchos noveles de lectura, tejidos entre si. Es una muy buena novela de aventuras, mi homenaje al genero, pero también una novela histórica documentada con detalle. Pero creo que trasciende esta mezcla de géneros y transita por terrenos y temas de la gran literatura: la violencia, la locura, la ambición, el poder y el mal.

¿Cómo definiríais a su protagonista, Pedro Blanco?

El personaje real ya era fascinante y novelesco de por si. Yo luego elegí acentuar unos rasgos para crear un monstruo atractivo, un hermoso diablo, filosofo y cínico, que pudiera atrapar durante seiscientas veinte páginas. No un malvado unidimensional, un cliché que aburriría a escritor y a lectores por igual. El Mongo Blanco es un ser humano con sus luces y sus terribles sombras. Con sus razones para hacer lo que hizo, con un discurso articulado. Es también un hombre apasionado, un aventurero arrojado y un magnifico marino. Un hombre muy bueno que lo que hacía, el mejor. El problema es que lo que hacía era una atrocidad.

Si en la actualidad viviera, ¿qué sería?

Cualquiera que trafique con seres humanos de una u otra forma. Cualquiera que utilice manos de obra esclava en un sitio para obtener enormes rentabilidades en otros. Cualquiera que justifique y defienda la existencia de empleos basura porque hay gente que “quiere esa basura”. La esclavitud y los esclavistas ni desaparecen ni se destruyen, solo se transforman. Este principio físico de Lavoisier es aplicable a las realidades políticas y sociales. 

“Mongo Blanco” es una historia sobre todo que habla del poder, no ha cambiado mucho la cosa en la actualidad, ¿no?

Es una historia sobre el poder, sí. Yo diría que sobre el mal ejercicio del poder sobre los demás y de la visión del mundo que lo hace posible y lo justifica. Es preocupante, pero también fascinante, ver cómo muchas de las practicas y teorías de los negreros siguen vigentes. Esta novela es también una llamada de atención sobre eso.

“Vivir es descubrirlo todo demasiado tarde, cuando no tiene ya remedio”, ¿firmarías esta frase?

¡Jajaaja! Sí, claro, es mía. Implica una visión pesimista y cínica de la vida. Pero en la novela hay otras que defienden una visión totalmente opuesta. Ahí están para que el lector elija. 

La esclavitud fue uno de los episodios más negros de la historia de la humanidad, y nuestro país fue partícipe de ello, ¿por qué crees que se ha ocultado este hecho?

En efecto, si preguntas a pie de calle por la esclavitud todo el mundo la relaciona con los algodonales del sur esclavista, Kunta Kinte, etc… Eso en parte se debe, por supuesto, a la potencia de Hollywood como generador de ideología e historias, de imágenes. Pero también, y esto es más preocupante, a que son la elites las que deciden que parte de nuestra historia debemos conocer y cuales hay que escamotearnos y no publicitar exceso. La nomina de negreros españoles en el XIX es apabullante, empezando por la propia Reina Regente María Cristina de Borbón, la mayor propietaria de esclavos de los dominios españoles. Y de ahí para abajo, todos estaban implicados de una y otra forma. Tan grandes y con tantos esclavos como esos algodonales de las pelis, eran los ingenios de azúcar, las plantaciones de Cuba y Puerto Rico.

Esta historia sin contar al gran publico, la de los esclavistas españoles, conecta con otro bien documentado: el origen de las grandes fortunas de este país estuvo en dos cataclismos morales e históricos, la esclavitud y el franquismo. De ahí que de ninguno nos cuenten mucho. 

La novela tiene una gran pinta para ser una serie, ¿hay algo a la vista?

Hay. Seguiremos informando.

¿Te sería difícil hacer el casting para la serie? ¿Qué actor te gustaría para encarnar a Pedro?

Javier Bardem.

A toro pasado, ¿cambiarías algo de la novela?

No. 

Mautorland es un webzine sobre todo de música, ¿eres aficionado? ¿Qué clase de música consumes?

Muy ecléctico. Pero me gustan especialmente el rock, las grandes bandas, y la bossa nova. Es la música de momentos muy importantes de mi vida.

Un álbum sin el que no podrías vivir…

El doble en vivo de los conciertos de Vinicius de Moraes, Toquinho y María Creusa.

De política no hablamos ¿no? 

No, ¿para qué? Vivimos momentos de confusión, post verdades… Un análisis del momento político necesitaría más tiempo y espacio. ¡Y yo he venido a hablar de mi libro!

Un deseo…

Justicia social.

Para los seguidores de Mautorland, ¿por qué deberían leer “Mongo Blanco”?

Porque es una magnifica novela, un viaje feroz y apasionante a otros tiempos y lugares. Y, sin embargo, es muy nosotros, muy ahora. Hay muchas razones, pero si hay que resumir en una: es una novela muy buena.

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