Automatic For The People”, la obra maestra intimista de R.E.M.

Cuando un grupo de músicos consigue el éxito le quedan dos caminos a tomar. Por un lado hacer una gira que le lleve varios años recogiendo los frutos conseguidos por el disco que le ha dado el triunfo, para luego más tarde repetir concepto en aras de igualar el éxito, o por el contrario parar en seco, mirar alrededor y componer algo que se salga totalmente de lo creado con anterioridad por la formación. R.E.M. con “Automatic For The People” eligió todo lo contrario.

La banda de Athens capitaneada por Michael Stipe, empezó a componer rápidamente tras el subidón de “Out Of Time”. Un tema como “Losing My Religion” les había cambiado la vida y lo que es más importante les había metido en la primera división de rock/pop alternativo estadounidense. Curiosamente lo que salió de sus mentes y musas para crear las canciones que compondrían “Automatic For The People” fueron una serie de canciones intimistas, oscuras y existencialistas que dieron un tono en blacno y negro alejada a mil kilómetros de lo ofrecido en su anterior álbum.

Era difícil crear una obra así en los tiempos que corrían. En plena efervescencia grunge, soltaron un anti-álbum con la única pretensión de ser honestos consigo mismos y con sus seguidores. Un puñado de canciones que a la postre se convertirían en himnos que los perseguirían toda la vida y señalando a este disco como su principal obra maestra.

Un 5 de octubre de 1992 vería la luz este disco lleno de incógnitas para el gran público y posicionó a la banda en el selecto grupo de formaciones capaces de reinventarse de un disco para otro y no morir en el intento. Stipe fue el principal valedor de los temas que salieron en este álbum. Tanto Peter Buck, como Mike Mills y Bill Berry apostaban por seguir la onda alternativa que tanto furor estaba causando el mundo por esas fechas. Pero las canciones son las que llevan por los caminos a los músicos y no al revés, convirtiéndose este álbum en un glosario de sentimientos y pensamientos existencialistas que rompían definitivamente con el tono de lo creado en “Out OF Time”.

Nada se podía hacer. Su inspiración les llevaba por otros lares, y así les presentaron los temas al productor Scott Litt, que le dió forma a todo y creó esta maravilla de la música contemporánea. A resaltar los arreglos orquestales creados por el bajista de Led Zeppelin Joh Paul Jones, en cuatro de los temas del álbum.

Nada hacía pensar que sería el disco de R.E.M. que más singles lanzaría, un total de 6. Éxito total de crítica y público. Llegando a los primeros puestos de la lista Billboard, despachando millones de copias y considerado uno de los mejores álbumes de la década de los 90.

¿Cómo es posible que un disco tan intimista y poco comercial llegara tan alto? Misterios de la industria musical. Creemos que el contexto en el que se lanza este álbum daba para que es este tipo de productos musicales fueran consumidas de manera masiva, si a esto le juntamos el éxito de “Losing My Religion” y la consideración de grupo de culto… el menú està servido.

Nos adentraremos en la obra de manera lenta y pausada. Nos fijamos en el título del disco. Proviene de un lema publicitario de un restaurante de la población natal de la banda, Athens. La portada es una realizada por el propio Michael Stipe proveniente de una valla del motel Siband de Miami, cercano al estudio donde crearon el álbum.

El arte interior del álbum està regado con fotografías realizadas por el fotografo y productor Anton Corbjin realizadas por los alrededores del estudio y en las playas de Miami. Todo muy lacónico, triste, apagado, en definitiva el marco perfecto para 12 canciones que tenían como misión tocar el alma del oyente.

Es la hora de adentrarnos en el disco en si y descubrir la sensaciones que nos despertaron en su momento y siguen haciendo estas maravillosas canciones inmortales, impertérritas al paso del tiempo.

Comenzar un álbum con “Drive” solo está al alcance de bandas de la grandeza de R.E.M. Lo normal es comenzar con un corte más vivo, más eléctrico… pues no. Podemos considerar a “Drive” como el anti-single hecho canción. Nadie podía pensar que un tema tan triste, lento y lacónico se encaramaría en lo más alto de todas las listas mundiales. Una canción sin ritmo, apagada que para más inri se plasmó en un vídeo igual de gris. Nada podía con ellos. Fue un éxito arrollador. El reverso oscuro de toda una generación encontraba en esta canción su refugio y R.E.M. se convirtieron de la noche a la mañana en sus apostóles.

Llegamos a la polémica. De manera increíble el tema “Try Not To Breathe” fue el detonante para que se levantara el rumor de que Michael Stipe tenía SIDA. La canción versa sobre la vida desde el punto de vista de una mujer anciana, y la gente pensó que se trataba de alguien que padecía la enfermedad, y por ende un mensaje subliminal señalando al líder de R.E.M. Lo acústico, el medio tiempo, lo pausado se muestra de nuevo con vigor en un corte que sigue la estela de lo que será el tono del álbum en toda su extensión.

Se ve un poco de luz en el Horizonte. “The Sidewinder Sleeps Tonite” es una canción llena de vigor y lúcida que rompe con las brumas y la melancolia de lo escuchado hasta este momento. Un corte de aspiración folkie que nos recuerda a una banda en su mejor momento compositivo. R.E.M. eran unos maestros en estos tipos de composiciones y que lo vuelven a demostrar con creces. Mike Mills acompañando en los coros es de lo más gratificante que te puedes encontrar en esta gran canción.

Llegamos al punto álgido del álbum. Aparece como un titán que emerge del mar la gran “Everybody Hurts”. No sabria decir cuantas veces he escuchado esta canción y siempre me evoca sensaciones que surgen de lo más hondo de mi ser. Un tema sencillamente magistral, que para realizarlo se inspiraron en la canción de The Rolling Stones “You Can’t Always Get What You Want”. Un corte que va in crescendo para terminar en una orgia de notas de cuerda orquestales con unos arreglos de John Paul Jones sencillamente magistrales. Posiblemente sea el corte en el que el bajista de Led Zeppelin deja su sello más personal. Tema creado para sacar todo lo que tienes dentro y realizar una catarsis que te deje exhausto. El vídeo que arrasó en la MTV fue igual de impactante. Obra maestra sin discusión en la discografía de los norteamericanos. Todo lo que se pueda decir de esta canción es poco.

R.E.M. eran muy dados en realizar piezas instrumentales en sus obras. Sin ir más lejos en “Out Of Time” nos regalaron cortes como “Belong” o la gran “Half The World Away”. En este álbum nos muestran “New Orleans Instrumental 1”. El teclado se erige como el maestro de ceremonias que nos guía por los surcos de este árido y extraño tema. Todo vuelve a la penumbra, a lo triste, si me lo permitís es como entrar en una misa en una catedral gótica. Sirve de puente perfecto para entrar de lleno en la segunda mitad del disco.

De nuevo el organo de Mike Mills nos introduce en una canción llena de ensoñación, de pasajes abastractos y alegorías. Nos enfrentamos a “Sweetness Follows”. Los mismos integrantes de la banda reconocen su inspiración en David Lynch y en todo su universo, en concreto “Twin Peaks”. Si te detienes a pensarlo ves a las claras como este tema hubiera encajado perfectamente en la banda sonora de la mítica serie estadounidense. Magia y otras realidades se juntan aquí.

“Monty Got A Row Deal” nos hace abandonar lo onírico para viajar de nuevo al desierto, al pueblo a pie de carretera, allí donde nunca pasa nada. Un homenaje en toda regla al gran actor Montgomery Clift. Una persona que vivió atrapada por la fama, por la ocultación de su homosexualidad y por habr quedado desfigurado por un accidente de tráfico. Una canción que pide cuentas a la vida en la Michael Stipe lleva las riendas como un cowboy recorriendo el viejo Oeste a lomos de su caballo preferido.

Sonidos eléctricos rompen los esquemas acústicos imperantes en la mayoría de canciones de “Automatic For The People”. Con “Ignoreland” se rompe con todo eso. Vuelve la energia, la guitarra eléctrica es la protagonista y muestra la cara más enèrgica del grupo en este álbum. Una letra que se asoma a lo manipulados que estamos por los medios de comunicación, en concreto por la televisión y lo borregos que somos ante la caja tonta. R.EM. se adelantaron a su tiempo al ver lo que sería de nuestras vidas con tanto nivel de manipulación. Hay que romper con todo eso y ellos lo gritan a los cuatro vientos.

Volvemos a las flipaduras hechas canción. “Star Me Kitten” retoma el hilo conductor del álbum. De nuevo una melodía que nos recuerda a todo lo comentado anteriormente del imaginario de Lynch. Suena a motel abandonado, tardes mirando a la televisión sin saber que hacer, en definitiva perder el valioso tiempo que disponemos y apagarnos como una vela por el paso de los días. Canción perfecta para emborracharte, escucharla y dormir la mona.

Llegamos a otro de los picos del Himalaya del álbum. La grandiosa “Man On The Moon”. Una canción perfecta, que va de menos a más y que nos introduce en el maravilloso mundo de Andy Kauffman. Volvemos al Oeste pero de la mano del actor Jim Carrey que protagonizó de manera brillante le biopic sobre Kauffman con el mismo nombre que la canción. La canción te invita a pensar que estás paseando por la luna en un interminable camino hacia “Nunca Jamás”. Posiblemente una de las mejores canciones en la carrera del grupo de Athens. Su guitarra es de otro planeta, mejor dicho satélite. Un estribillo que pasó a la historia de la música pop contemporánea.

“Nightswimming” nos baja del cielo para volver al mundo terrenal de la mano del piano de Mike Mills. Una canción que gira en torno al instrumento antes comentado con la voz de Stipe acoplándose de manera maravillosa. Un tema sin muchas pretensiones que encuentra su grandeza en su sencillez. Pocos grupos pueden decir tanto con tan poco. Canción para recordar que estamos vivos y que todavía nos queda mucho por hacer.

Llegamos al final del camino, allí a lo lejos nos está esperando “Find The River”. De nuevo el desierto, ser protagonistas de una road movie, todo ello guarda esta canción. El broche de oro a un viaje maravilloso hacia el interior de uno mismo. Todos los caminos de R.EM. llevan a Roma. Roma la entenderemos como la plenitud musical y compositiva absoluta. Un disco maravilloso que a medida que lo  vas escuchando siempre vas descubirendo cosas nuevas.

La siguiente historia de R.E.M. sería “Monster” en 1994. Aquí no lo pensaron dos veces y se acercaron al mundo alternativo desde el riff y las composiciones menos intimistas. La cumbre de “Automatic For The People” quedaba atrás, uan hazaña que ya no volverían a repetir, pero les queda el recuerdo de haber estado ahí y haber sido los reyes del mundo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *