“Pain Remains”, Lorna Shore reclaman el cetro mundial del deathcore

No es uno de los géneros que más me gusten dentro del metal, la verdad. La cantidad de bandas que han asomado el pescuezo en los últimos años cultivando los sonidos deathcore son multitud. Todo este torrente lo único que ha conseguido es desfigurar una escena y ser muy difícil separar lo realmente bueno. Muchas de estas formaciones tienen mucha pose y adolecen de la formación musical adecuada para llevar a buen puerto este tipo de sonidos. Esto último no es aplicable a Lorna Shore.

Nos traen un nuevo álbum llamado “Pain Remains” en el que han dado en la tecla absolutamente de lleno. Pero antes debemos destacar un punto esencial que ha hecho que puedan conseguir realizar este pedazo de álbum.

La llegada de un vocalista de la talla de Will Ramos ha hecho que la banda dé el salto de calidad que necesitaba. Ya nos lo avisaron con su EP “… And I Return To Nothingless”, lanzado el año pasado. En él ya se vislumbraba que con este voceras al micrófono la cosa iba a cambiar para bien. Su sonido ha evolucionado de manera notable, llegando sonidos épicos, bestiales, de corte orquestal y todo regado con la versatilidad en la voz de este animal, que lo mismo te suelta un gutural, que grita en la cara o te canta en la cara una nana… sencillamente una BESTIA.

A los riffs asesinos, breakdowns continuos y la sección rítmica avasalladora, hay que añadirle un acercamiento notable a géneros como el Black Metal. Suena en muchos pasajes este álbum a bandas noruegas enloquecidas y poseídas por el gran Satán. Watain y Dimmu Borgir estarían orgullosos de ellos. Los norteamericanos no dejan títere con cabeza y te llevan por un infierno musical que hará las delicias de los seguidores más acérrimos de este tipo de sonidos.

Comenzar un álbum con un corte tan perfecto como “Welcome Back, O’Sleeping Dreamer”, está ala alcance de muy pocas bandas. Un tema que reúne toda la esencia de la banda y nos muestra el camino hacia el Averno más salvaje.

Canciones como “Cursed To Die”, “Apotheosis” o la estridente “Wrath” son todo un decálogo de como crear un álbum del siglo XXI en lo que respecta al metal más vanguardista. La sincronización de la banda es absoluta, y la producción es tan pulida que la amalgama de sonidos se entremezclan, pero surcan cada uno por su lado sin entorpecerse para nada. Una maravilla.

Para maravilla la parte final del álbum. Dividen en tres partes un corte que lleva por título el nombre del álbum, y que te deja sonado para un buen rato. Una segunda parte de la obra, que no desmerece en nada lo escuchado anteriormente. Un gran derroche de tecnicismo y saber hacer nos vamos a encontrar en esta coda final del álbum. Debo destacar la labor del baterista Austin Archey que revienta las baquetas como un ser poseído por el diablo más asesino de la creación.

Si consiguen llevar todo este sonido al directo sin fisuras, habrá que contar con ellos como una de las bandas a tener en cuenta en un futuro no muy lejano. Tenemos bandaza. No os perdáis este “Pain Remains” de Lorna Shore.

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