“Parasomnia”, Mike Portnoy pone a Dream Theater en su sitio
Bueno, pues la vuelta del hijo pródigo se produjo. Casi 15 años después regresa a Dream Theater el batería Mike Portnoy. El regreso de Portnoy no es algo baladí, estamos ante la vuelta de uno de los cerebros principales de la formación norteamericana y culpable de contribuir adotar de un sello inconfundible a Dream Theater. Creemos que la aportación de Mike Magnini no ha sido mala, de hecho hay álbumes notables con su participación, sin ir más lejos “A View From The Top Of The World”, pero aún siendo un gran músico, Portnoy tiene un carisma a prueba de bomba y sobre todo
sabe lo que funciona en la banda y lo que no.
Esta vuelta de Portnoy con “Parasomnia” debajo del brazo, es una mirada en toda regla a los orígenes del grupo y recuperar el sonido que les hizo ser una de las bandas más importantes del mundo en lo que al metal progresivo se refiere. Un álbum fantástico, que no siendo uno de los mejores de su larga y dilatada carrera musical, supera y con creces todo lo editado por la banda en los últimos 20 años.
Nos encontramos ante un trabajo con aroma conceptual, aunque no lo sea el álbum de manera estricta, pero si guarda un iter común bajo la denominación de “Parasomnia”. El término apela a todas las alteraciones y problemas relacionados con el sueño, desde el sonambulismo hasta llegar a la parálisis del sueño. Bajo esta premisa están creados los temas que forman parte de esta nueva vuelta de tuerca de los de Petrucci y cía.
8 temas conforman esta nueva sinfonía de metal progresivo que recuerdan en algunos pasajes de manera muy meridiana a álbumes de la talla de “Train Of Trough”. Melodías oscuras, inquietantes, de gran potencia y estructura envolvente.
Abren con la instrumental “In The Arms Of Morpheum”, ofreciéndonos las melodías que servirán de base para todo el álbum. Comienza la noche, es la hora de irse a dormir, y la ventana hacia pesadillas y demás alteraciones del sueño se abren. Labrie se erigirá en el conductor por todo el disco con su voz incombustible para llevarnos a un mundo de ensoñación creado en otras realidades.
La historia sigue con el primer single de adelanto del álbum, “Night Terror”, sonido compacto, con afinaciones más bajas, y que nos sirve de carta de presentación de lo que será todo el disco. Dream
Theater están de vuelta.
Seguimos en la misma tesitura con la gran “A Broken Man”, en donde nos relatan la historia de un veterano de guerra que sufre trastornos del sueño, pesadillas, insomnio etc… Tema marca de la casa
con esos interludios tan progresivos, todo bajo el tamíz de la sección rítmica de la banda.
“Dead Sleep” abre con la melodía inicial del disco, riff y solos de Petrucci que se erige como el capitán general del tema creando una atmósfera a prueba de bomba. Once minutos de caña metalera que relata como un hombre bajo los efectos del sonambulismo asesina a su mujer. Truculenta historia muy bien ambientada musicalmente hablando.
Uno de los temas centrales del álbum es“Midnight Messiah”, un corte que va de menos a más, y que muestra a un Jordan Rudess en su mejor momento capitaneando desde sus teclados todo el tema. Aromas vintage asoman en el corte, donde lo progresivo se nota menos. Una canción realmente conseguida.
“Are We Dreaming” es un pieza puente/interludio que se mueva perfectamente en la melodía sinfónica y que nos prepara para abordar el tema “Bend The Clock”. Llega el momento de respirar y en un medio tiempo muy conseguido la guitarra de Petrucci y la voz de Labrie consiguen hacernos un hueco en este viaje alocado por el mundo en el que reina. Morfeo.
Llegamos al momento culmen. La banda norteamericana es muy dada en terminar sus álbumes con canciones gigántescas y esta es una prueba más de todo ello. “The Shadow Man Incidente”, es una pantagruélica canción de casi 20 minutos de duración, donde todo el repertorio de la banda
aparece y hay tiempo para mostrar todo lo que llevan dentro. Canción brutal que les corona de nuevo como los reyes del metal progesivo mundial.
Un regreso doble por todo lo alto. Mike Portnoy era el alma de esta banda y aquí lo ha demostrado. Ahora todo suena donde debe sonar. No vuelvas a dejarnos… Mike.

