Los Zigarros rompen su rock de altura en sus “Acantilados”

Ya es una realidad. Los Zigarros son una de las bandas punteras del rock de nuestro país. Todo esto no es fruto de un día o de la suerte. Curro, carretera, estilo y buenas canciones han sido la fórmula perfecta para que los de Valencia estén en la creme de la creme de los sonidos distorsionados patrios.

Su nueva obra es “Acantilados” todo un homenaje al buen rock y la sonidos electrizantes de los que siempre han hecho gala. No en vano este es su cuarto álbum de estudio, quinto de su discografía (su anterior álbum “¿Qué Demonios Hago Yo Aquí” (2021) es un directo), y como decimos vuelven a incurrir en el delito de crear buena música.

Desde la portada todo te invita a adentrarte en la propuesta de Los Zigarros. Cover colorista y psicódelico que es una buena muestra de lo que nos encontraremos en los surcos que marcan el camino de las canciones ahí incluidas. Destacamos el cambio en la producción que han experimentado pasando de Carlos Raya a nada menos que a Leiva. Sinceramente el cambio se nota. El espíritu de las canciones me suenan mucho a Pereza, hay mucho de ellos en los temas que componen este “Acantilados”.

Los hermanos Tormo junto a Nacho Tamarit al bajo y Adrián Ribes a la baterías remotan camino en el duro andar diario de defender sonidos que ahora están de capa caída a nivel popular, pero que siguen guardando la ensencia que les vio nacer: la rebeldía y el buen rollo.

Un álbum que sobre la base del amor, las relaciones personales y la busqueda de uno mismo, nos conduce por cáminos que desembocan en el mismo sitio: buena música. Mezcla entre Stones, los Pereza antes comentados, y su sello inconfundible lleno de rock ,blues, swing y olor a carretera conforman un cuadro perfecto para los amantes de estos sonidos imperecederos.

Subámonos en nuestro vehiculo preferido y tomando una carretera secundiara comenzemos este viaje por las canciones que nos proponen Los Zigarros… abrochaos los cinturones que comenzamos:

Nuestra salida la iniciamos “Aullando En El Desierto”, una tema evocador del trayecto que acabamos de acometer. Un corte de rock clásico que toques de teclado que nos avisa de la variedad compositiva que nos esperará a lo largo de este trabajo.

Arreglos de big band, aires gospel y coros en los que está hasta el mísmisimo Leiva nos introducen en “No Pain No Gain”. Un corte de mis preferidos del álbum que reune todo lo que se le puede pedir a una buena banda de rock and roll. “Mis Ojos” sigue en esta senda de buen rollo, y aromas electrizantes que envuelven todo el disco.

El tema que da nombre al disco “Acantilados”, se nos muestra como una de las piedras más firmes del álbum. Un corte con aroma desértico, y tintes de estilo americana dan el rumbo correcto a una canción que toma los vientos de lo más profundo del estilo rock norteamericano.

Cambio de registro con “Barcelona”, aquí la banda sigue explorando sonidos y el piano sigue haciendo de las suyas. Guitarreos entre pop y rock que da mayor grandilocuencia a un tema perfectamente construido. Ya tenemos otra canción de referencia los que vivimos en la maravillosa ciudad catalana.

De tintes bunburianos se nos muestra “Como Quisiera” burlesca, divertida, y a veces jocosa. Una canción que perfectamente engarza con todo el universo creado por los hermanos Tormo en este gran disco.

Me ha gustado mucho “Casarme Contigo”, riffs de estilo hardrock para una canción con marcha, punch y mucho estilo. Beben de manera descarada de todo el rock setentero que tan bien representan en su música. Tema ya de por sí bailable que desemboca en una de las sorpresas del álbum “100.000 Bolas De Cristal”, canción puramente de baile que mezcla elementos funk, disco con ramalazos rock. Les ha salido bien el invento.

Vamos llegando al final del viaje, se ve la llegada al motel de carretera. Antes de parar definitivamente nos encontramos con la festera “Por Fin”, una canción jovial en el repertorio de Los Zigarros con muy buena factura. Gran sección rítmica.

La parte final la componen la dupla formada por “Rock Rápido” y “Monstruos”. La primera un rock fino y elegante en toda regla, con una velocidad de crucero realmente envidiable. Suene a temas ya creados por la banda con anterioridad pero notablemente mejorado. Y llegando a la puerta del motel para descansar nos llega la ya nombrada “Monstruos” voz y teclados se unen para crear un aroma tranquilo, de final de batallla. El viaje finalizó.

Gran disco de Los Zigarros que no hace si no corroborar que están en lo más alto del rock de este país. Una progresión fantástica en su carrera que les hace merecedores de ser los herederos de los mejor del rock nacional. Por muchos años más!!!

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