“Ballbreaker”, el último gran disco de AC/DC

Tras el éxito de público, aunque no de crítica, de su última obra llamada “The Razor’s Edge”(1990), AC/DC se propuso disipar todas las dudas que existían sobre la formación. Las malas lenguas hablaban de mala relación entre los miembros, y que a nivel compositivo habían dejado bastante que desear en sus últimas obras. Con “Ballbreaker” (1995) todo se disipó de un plumazo.

Para empezar la llegada de nuevo a la banda por parte de Phil Rudd, con la salida por tanto de Chris Slade, volvió a dotar a la banda de su sonido originario en la sección rítmica. Además su pegada en directo era mucho más poderosa que la de Slade, buen músico de estudio, pero que en vivo dejaba bastante que desear.

Otro cambio significativo fue el cambio de productor. Bruce Fairbairn no volvió a trabajar con ellos, y apareció el gurú de la época en lo que se refiere a la producción, Rick Rubin. El sonido del álbum fue fantástico, superando a su predecesor y dando al grupo el sonido que estaban buscando.

La banda en este álbum está fantásticamente compenetrada. Los hermanos Young se salen, y la sección rítmica formada por Williams y Rudd es simplemente de otro planeta.

Comenzar un álbum con un corte como “Hard Is A Rock”, está al alcance de muy pocos. Sin lugar a dudas es uno de los mejores temas de AC/DC de la década de los 90, y auguraba que nos encontrábamos ante un gran álbum.

Cortes como “Cover Your Oil”, Hail Cesar”, o “Love Bomb”, nos hacían regresar a los sonidos que hicieron tan grande a la banda australiana; imperdible el vídeo de presentación del tema “Hail Cesar”.

“Boogie Man”, es un temazo de aroma blusero heredero directo de “The Jackson”, otra señal de que AC/DC estaba de nuevo paseándose por barrio que le hizo famoso.

Por último señalar el temazo “Caught With Your Paints Down” una canción vacilona, con el rollo que solo ellos saben imprimir a sus temas rockanrolleros; otra muestra más de lo gran que era el álbum.

El siguiente álbum “Stiff Upper Lip”, sin ser un álbum malo, no llegó a la grandeza de este. Los australianos habían firmado su último gran álbum.

Todavía tenemos la esperanza de ver un último disco de estudio de ellos, y por qué no su última obra maestra, aunque nos conformaríamos con que fuera tan bueno como este “Ballbreaker”.

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