[Crítica] Nightwish – “Endless Forms Most Beautiful”

De  manera definitiva Nightwish se ha instalado en el cetro mundial del power metal sinfónico. Más que hablar ya de un grupo debemos referirnos al proyecto de Tuomas Holopainen. Desde los teclados este músico finlandés se encarga de dar sentido a la obra de la banda, y ha decidir en que momento deben cambiar de vocalista. Hacemos referencia a esto, debido a que llama la atención lo inestable que ha sido el puesto. Por él han pasado nada menos que Tarja Turunen, Anette Olzon, ocupando en la actualidad la cara más visible de la banda Floor Hansen. Sinceramente creo que han ganado en este último recambio, Hansen es más parecida a la Turunen y tiene mucha más presencia escénica que Olzon.

Debemos destacar también la incorporación de manera definitiva a la banda del músico Troy Donockley, que ha dotado a la propuesta de la formación, un toque más folk y celta , al introducir como principales instrumentos la gaita irlandesa y el tin whistle; no en vano este instrumentista ya había colaborado con Tuomas anteriormente en otros temas e incluso había participado en algún show de la banda. su inclusión en Nightwish era cuestión de tiempo. Otra sustitución de última hora fue la del batería Jukka Nevalainen, que dejo su puesto por enfermedad siendo reemplazado por Kai Hahto.

En lo que respecta a este “Endless Forms Most Beatiful”, octavo larga duración de la banda, sigue en la línea de trabajos anteriores. La banda liderada por Holopainen no va a cambiar de rumbo a estas alturas, y han desarrollado un buen disco pero que a mi parecer se queda un poco corto de expectativas. La sensación que destila el álbum es que esto ya lo has escuchado, es cierto que a medida que le das algunas oídas los detalles se dejan ver y gana en prestancia. Pero creo que a una banda como Nightwish se le debe pedir algo más.

Como puntos fuertes del álbum debemos resaltar la plena adaptación de Floor Hansen, ya comentada anteriormente, en temas como el single “Élan” o el corte que abre el disco “Shudder Before the Beatiful” la diva holandesa demuestra que ha llegado para quedarse.

El rollo folk está muy presente en todo el álbum, hay temas como “My Walden” donde Troy Donockley lleva la batuta y consigue crear una atmósfera de lo más adecuada.

Lo mejor del disco está en el final, el corte de 24 minutos “The Greatest Show On Earth” nos trae de nuevo lo mejor de la banda: orquestación, metal sinfónico preciosista etc… si todo el álbum hubiera seguido la estela de este tema, sin duda este larga duración hubiera sido de lo mejor de los finlandeses.

No es un mal disco, pero insisto, creo que se ha quedado a medias; aún así merece la pena al menos una escucha.

Temas a destacar: “The Greatest Show On Earth”, “Élan”, “My Walden”

Sello: Nuclear Blast (2015)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *