Cuatro décadas de “The Wall” (Pink Floyd)

LOS MUROS ETERNOS.

Los muros, las murallas generalmente sirven para poner barreras. Ejemplo de fortificación y defensa. Algunos como la gran muralla china, llevan milenios protegiendo y separando a los habitantes de uno y otro lado.

Hace unas semanas celebramos la caída del muro de Berlín, quizá el comienzo de una época diferente que sin duda, se convirtió en un icono de la cultura contemporánea, reflejando la libertad. 

Ayer cumplió años otro muro que forma parte de esa cultura, más allá de los géneros o los estilos musicales. Una de esas piezas que cualquiera que le guste la música debería escuchar (no oir) al menos una vez en su vida. 

Ayer se cumplían cuatro décadas de uno de los discos que cambió la vida de muchos de nosotros y desde luego que supuso un antes y un después en la historia de Pink Floyd

The Wall.

Corría el año 1979 y el mundo era diferente. El planeta se polarizaba en rojos y azules, en pactos militares, superpotencias atómicas y se vivía ese ambiente de miedo que de alguna forma refleja la obra de Roger Waters, porque el mérito de este muro lo tiene el genial músico inglés fundador de la banda junto a Syd Barret. O quizá el mundo no era tan diferente … 

Los temas del disco nos hablan de ese miedo a la gran guerra, de abandono, de aislamiento, de pérdida y de los problemas mentales de “Pink” una estrella del rock alienada y  aislada del resto del mundo por convicción propia, por un muro. 

Cuenta la historia que la idea surgió cuando en un concierto de la gira de Animals en Montreal, un fan de primera fila escupió a Waters a la cara. Él, disgustado consigo mismo, comenzó a fantasear con la idea de construir un muro entre el escenario y la audiencia, lo que le  llevó posteriormente a la concepción del álbum.  

Waters sentía un gran rechazo a los grandes espacios y a los eventos en grandes estadios. Ese fue el primer ladrillo, la semilla de la concepción de The Wall

A esta idea se le añadieron otros «ladrillos» como la guerra, la sobreprotección materna, el fracaso sentimental, la violencia policial, la educación infantil o la locura (Syd Barrett dejó el grupo por ella). Así se construyó el muro, ladrillo a ladrillo, trauma a trauma.

En aquella época, en este aspecto la vida si es muy diferente, un grupo de rock podía obtener un super éxito con un disco doble y conceptual basado en unos temas tan controvertidos.  

Se grabó entre abril y noviembre bajo la dirección del productor Bob Ezrin y de los miembros de Pink Floyd David Gilmour y Roger Waters. En Estados Unidos fue lanzado unos días después el ocho de diciembre y hoy por hoy registra la friolera de más de treinta y tres millones de copias. 

“The Wall” es señalado por la crítica y el público como uno de los mejores trabajos de la historia del rock, más allá de la etiquetas y sin lugar a dudas uno de los mejores trabajos de Pink Floyd

Su atmósfera nos lleva, según en qué momento vital descubras la obra, a identificarnos con Pink. 

Su complejidad lírica y musical ha influenciado a músicos de todas las generaciones posteriores y sobre todo creo que los temas a pesar de que ahora la vida y el mundo son muy diferentes (o no tanto)  siguen plenamente vigentes…. 

“ Is There Anyboydy Out There…? “

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