“Keeper Of The Seven Keys Part 1”, Helloween se autoproclaman los reyes y creadores del power metal

Clásico inmortal del heavy metal de todos los tiempos. Helloween en 1987 pegaron un golpe en la mesa de tal magnitud, que todavía se recuerda. El lanzamiento de “Keeper Of The Seven Keys Part.1” supuso la llegada de los germanos al trono del power metal mundial, convirtiéndose de la noche a la mañana, en una de las bandas más importantes de heavy metal a nivel europeo y mundial.

Se puede considerar a este álbum como el origen del llamado power metal, esa mezcla de heavy metal, speedmetal, y temática fantástica que con ellos llegó a cotas altísimas.

La entrada de Michael Kiske en la banda fue todo un acierto. En principio ese puesto estaba destinado para Ralph Scheepers (Gamma Ray, Primal Fear), pero la cosa no cuajó. La entrada de Kiske revolucionó el mundo del power metal. Una voz como la suya se había escuchado muy pocas veces en un álbum de heavy metal, y todo el mundo quedó asombrado.

Helloween limó las asperezas de su anterior disco “Wall Of Jericho”, que dentro de las tesituras del speed metal, puso la primera piedra de lo que iban a ser los próximos años en las carrera de los alemanes. Dulcificar su sonido, creando melodías más accesibles, con estribillos totalmente reconocibles fue la punta de lanza de lo que después vendría. 

En principio la banda quería haber sacado un único “Keeper”, pero la discográfica se negó en rotundo. En esa época los álbumes dobles no estaban muy bien vistos, y les obligaron a partirlo en dos. 

Un álbum en el que tanto Kai Hansen como Michael Weikath se erigen en los cerebros absolutos de lo creado en el álbum. Ellos crean la mayoría de temas, creando un monstruo de tal fuerza, que aún hoy resuenan sus pisadas. 

Desde el comienzo con “Initiation” sabes que vas a vivir una experiencia única, y que vas a realizar un viaje lleno de aventuras sónicas sin parangón. “I’m Alive” toma el relevo de la canción intro, y nos sitúa ya ante un Kiskesoberbio que se erige en guía fantástico por los surcos que esta obra maestra.

El llamado power metal nace de la mano de estos locos alemanes, que mezclan de manera increíble, heavy metal, speed, influencias de la música clásica y una historia conceptual de temática fantástica y épica, que sería tomada como ejemplo para multitud de bandas que seguirían sus pasos. 

Temas como “A Little Time” o la tremenda ““Twilight of the Gods”, nos deja rendidos a los pies de Kiske, en una alarde de fuerza, sonoridad, elegancia y matices en su voz a la altura de los más grandes de todos los tiempos. 

No debemos olvidar la dupla al servicio de la sección rítmica formada por Markus Grosskopf al bajo y el gran Ingo Schwichtenberg, que pena su pérdida para el mundo del metal, ellos controlaban los caballos desbocados en forma de riffs alocados de Hansen y Weikath, su presencia en escena era imponente, y daban a la banda el empaque necesario para que fuera creíble su música. 

“A Tale That Wasn’t Right”, qué decir de esta canción. Una de mis baladas preferidas de todos los tiempos, con un Kiske inconmensurable, que hace suya la canción y la lleva a la cima de la excelencia. Un corte que dejaba bien claro, que el grupo se movía igual de bien en lo frenético y en lo calmado; en definitiva un supergrupo. 

“Future World”, es uno de esos cortes que no deben faltar en las listas de las mejores canciones de heavy metal de todos los tiempos. Deberían ponerlo en las Universidades como ejemplo de cómo se debe realizar un tema perfecto; poco más que añadir señoría.

Llegamos a la parte final con la canción más importante del disco: “Halloween”. Un temarral de más de 13 minutos de duración, donde la banda nos muestra una clase magistral de lo que debe contener un tema mayúsculo de power metal. Combinación de partes rápidas con lentas, momentos épicos, riffs demoledores, letras insertas en mundos fantásticos; en definitiva una obra maestra sin paliativos. Toda la banda rozando la perfección en la ejecución de sus instrumentos, y Kiske a lo suyo, creando melodías imposibles con sus cuerdas vocales bendecidas por los dioses. 

Da un cierto bajón terminar un álbum de este tamaño, con un tema como ““Follow the Sign”, pero no desentona con un álbum que puso a Helloween en el mapa del heavy metal por la puerta grande; aunque otra obra maestra estaba por llegar… 

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