Leño nos descubrió el rock con “Corre, Corre”

Mil novecientos ochenta y dos. Madrid, Carabanchel un adolescente comienza a escuchar rock and roll con cintas de cassette de Barón Rojo y Obús. Música de la calle. La voz de muchos enfrentaba a la generación anterior. 

Creo que eso ha sido siempre el rock, quizá no ahora. Pero parte del mensaje del rock era ese. El hacer frente a lo establecido.

Eso fue para mí “Corre, Corre”, el descubrimiento de Leño. El descubrimiento de que había vida más allá de las botas sucias. No sé cuantas copias tuve de este cassette. Después del vinilo. De hecho creo que en la época de la “música en streaming” aún tengo alguna copia de este vinilo. 

¿Qué os puedo decir de este disco?  Se compone de ocho canciones excepcionales. Si me preguntáis cuál de ellas es mi favorita no sabría cuál elegir. Un disco de ROCK, en mayúsculas, con todas sus letras. Himnos coreados en una noche de verano teloneando a Miguel Rios que serán legado durante generaciones. Letras macarras y socarronas, “poesía urbana a ritmo de rock”,

Letras no demasiado explícitas, que demostraban la honradez de un trio, que no pretendía ser imagen para nadie y que dejaba la interpretación de los mensajes al oyente. 

Una banda que se fué en lo más alto de su carrera y que nos dejó con ganas de más. 

La disolución fué como la canción “Sorprendente”  y “Corre Corre”  fue su forma de despedirse dejándonos durante años con ganas de su reunión

Leño sin lugar a dudas tiene un lugar ponderante en la escena musical española y no solo en el rock patrio.

Las letras de las que ya os he hablado, tienen la cercanía de alguien de barrio, concretamente de Carabanchel, tienen la rabia que se vivía en los primeros años de una época ilusionante en la vida española, tienen esa chulería y esa visión de miras que hacen que hoy estén más vivas que nunca.

Habría mucho que contar de este disco. Que el trio suena como nunca. Desaparecen los teclados. Solo rock and roll sin artificios. Tiene, como ya os he dicho, una colección de temas, que hacen que el disco no pierda vigencia. Escuchad “¡Que tire la toalla!” y decidme que no está de plena actualidad. Por cierto, en aquellos tiempos, solo un año después del intento de golpe de estado del 23F, el tema fue prohibido en las principales emisoras de radio por la crítica política de su letra. Esto tampoco nos suena tan lejano ¿verdad?

La grabación se realizó en Londres y además trajo un regalo para el maestro Mercado. Un buen día, mientras trabajaban en los KIngsway estudios, su ídolo de adolescencia, Roy Gallagher se pasó por delante del set de grabación y quedó gratamente sorprendido por el sonido que salía del estudio. Cuentan también que Gallagher pasó la tarde con Rosendo, le prestó algunas de sus guitarras y compartieron música y anécdotas.

El disco se abre con el corte que le da título y discurre entre temas sorprendentes, que nos cuentan que no se vende el rock and roll, pidiendo que tiren la toalla los que no nos representan, con una clara intención, teniendo entre las cejas libertad… y cerrando el disco con para mí, una de las canciones más representativas de esto, del rock, la mejor manera de terminar un trabajo, una carrera … hemos estado años esperando que vuelvan … ¡¡que desilusión!! 

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