“ONDA”, lo nuevo de Jambinai

Todo en este mundo está destinado a cursar el ciclo de nacer-vivir-morir. Incluso puede ser aplicable al periodo de auge de los distintos subgéneros musicales. Hay géneros cuyos ciclos fueron cortos pero intensos – como fueron los casos del sleaze rock/glam/hair metal de los 80´s más tarde el grunge en los 90´s o posteriormente el numetal y la ola emoide metalcore. Parecía según autorizadas voces que el canto del cisne ya le llegaba a todo el compendio instrumental que abarca desde el post-rockhacia el math pasando por el post-metal. Y si bien tanto clon fotocopiado ha hecho merma en tales sonoridades, este año nos estamos encontrando a bandas insignes que parecen obcecadas a poner toda la carne en el asador para bien postergar dicho fin de los días de gloria del instrumental. Con discos tan potentes como los publicados este año por MONO o Pelican, o los que están por venir como el de Russian Circles o el caso que hoy nos toca: los surcoreanos Jambinai.

Con su característica mezcla entre instrumental y folk enraízado en su tierra con el uso de instrumentos folclóricos como son el haegeum (instrumento de cuerda), el geomungo (cítara) o el piri (flautín) se han ganado el respeto con sus dos anteriores discos. Su tercer largo, ONDA, sigue mostrando esa dualidad entre los momentos de belleza calma tan cinemática como evocadora como los arrebatos más viscerales, experimentales y ruidosos. Los primeros adelantos previos compartidos del disco me hicieron erróneamente presagiar un mayor peso en la balanza de los paisajes más reposados, pero nada más lejos de la realidad. Cuando Jambinai sacan esa vena tribal y se “asalvajan” son imparables. Ese tramo del disco que va de Square Wave a la espectacular SunTears. Red contiene esas catarsis sónicas tan punzantes propias del trío asiático. ONDA al cierre también transmite esa tensión y ritmos catatónicos tan hipnóticos con un clímax a la altura. Sin embargo, la pieza central In The Woods con sus 13 minutos y su bello desarrollo encandila igualmente situándose en el polo opuesto sonoro. 

A Jambinai se les reconoce prácticamente con que oigas apenas 5 segundos de su singular propuesta musical, y eso en un género al que casi se le lleva a la defunción debido al agotamiento de ideas de la nutrida comunidad de bandas que han proliferado en los últimos 15 años convierte a la exótica banda en punta de lanza. No matemos lo que todavía está vivo, ni que sea gracias a lo que nos llega de Oriente, una zona como ya bautizaron antes que yo como “el laboratorio del post-rock”. Claramente uno de los discos más sólidos del palo que podrás oír este 2019, si bien la banda no es 100% instrumental. Ya estás tardando.

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