Queensrÿche “Promised Land”, 25 años

Queensrÿche había alcanzado su cota más alta con “Empire” (1990) vendiendo 3 millones de copias y siguiendo la estela dorada que había dejado uno de los álbumes conceptuales por antonomasia, “Operation: Mindcrime” (1988). Más de 150 conciertos de la gira Building Empires entre finales del 90 y todo el 91 habían desgastado el Try-Ryche y tocaba desconectar y asimilar el éxito. 
Un año después, Geoff TateChris DeGarmo, Eddie Jackson, Michael Wilton y Scott Rockenfield se aislaban en la isla San José, rodeados de orcas, para afrontar la composición y grabación de un trabajo que debía suponer su renovación espiritual y acabo siendo el álbum conceptual más intimista del rock/metal progresivo, “Promised Land”.

Comienza con un final, un pulso que se apaga y se sumerge en la oscuridad a las “9:28 A.M“, momento en que una nueva vida emerge y con ella el reto de sobrevivir en una sociedad enferma tecnológicamente, donde alcanzar el éxito parece imposible y hay que conformarse con encontrarse en paz con uno mismo, “I Am I”. Antológica línea de sitar de Chris DeGarmo y pletórico Geoff Tate que cambia radicalmente de registro en “Damaged”, dónde Eddie Jackson nos tatúa para la siempre un reflexivo riff en el hipocampo. Un tema que medita sobre los problemas generados al no identificar las carencias en la construcción de la personalidad, las malas costumbres o simplemente no toparse con la fortuna, pudiendo acabar con uno en el manicomio, escenario al que llegamos en “Out of Mind”, bellísimo tema acústico con DeGarmo haciendo las delicias al cello y final de Tate a lo Bowie. Acústica y bellísima también es “Bridge”, tema 100% DeGarmo donde destaca más el doloroso mensaje de abandono dedicado a su padre que la musicalidad. El padre de DeGarmo que falleció en plena grabación y paradójicamente, cuando ya habían arreglado la relación.

El tema central “Promised Land” es una auténtica joya progresiva con alarde teatral del mejor Tate, que también toca el saxo, y una ambientación espectacular de lo dura que puede ser la vida cuando ves que tus sueños se alejan. Scott Rockenfield tira de librería de efectos para que la inmersión sea completa y dar el salto de la tierra prometida a la urbe de “Dis Con Nec Ted”, junto a “My Global Mind” los temas más flojos del álbum pero los más oportunos en la actualidad donde se trata la necesidad de desconexión tecnológica y el exceso de información.


Sigue “Lady Jane”, o la que fue la canción más bonita y triste del mundo para mí durante mucho tiempo. Un piano y cello increibles de DeGarmo y solazo de Michael Wilton con un Tate estratosférico. 

Cierran “One More Time”, corte Empire, compacto, potente y profundo que sigue dando vueltas al concepto principal del álbum, y “Someone Else?”, baladón para la posteridad que cobra significado con el paso del tiempo donde Tate (con un DeGarmo gigante al piano) mira atrás y ve a alguien que no es él pero que sí lo fue. Mismo ejercicio que hago yo en este momento, 25 años después de aquel 18 de Octubre de 1994 cuando acudí a la tienda de discos con mi paga semanal de adolescente dispuesto a comprar la continuación de “Empire” y encontré esta maravilla superando todas las expectativas*. Un “Promised Land” solitario en la tienda, rodeado de anuncios de los próximos lanzamientos del “MTV Unplugged” y “Vitalogy” y estantería central con cientos de copias de “Superunknown”. Alguno de estos discos los disfruté posteriormente y considero que los sitúe en el plano justo acorde a mis gustos pero Queensrÿche no superó el auge del grunge y murió con este “Promised Land” encadenando una de las mejores trilogías de la historia del rock/metal progresivo. En mi top 10.


Sello: EMI*Disco mejor situado en Billboard 200 de la historia de la banda, puesto 3. Disco de platino.Libreto desplegable en formato póster. La versión japonesa incluía “Real World”, tema que aparecía en la banda sonora de la película “Last Action Hero” además de la versión de “Someone Else?” con la banda al completo.

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