Reseñamos “Hexed”, el último álbum de Children Of Bodom

Este pasado 8 de marzo la banda finlandesa Childrem of Bodom nos presentaba su décimo álbum de estudio, con una duración aproximada de 46 minutos y compuesto de 11 canciones. La banda liderada por Alexi Loiho intenta ofrecernos un sonido refrescante basado en la fórmula que tanta popularidad les brindo en sus inicios, allá por los años 90. 

La tarea se antojaba compleja ya que el sonido que maneja la agrupación, un Death Metal Melódico cargadísimo de riffs con tintes de Power Metal es brutal, por supuesto, lo petaba en sus inicios y hoy lo seguimos disfrutando pero ha sido usado y repetido hasta la saciedad, cosa que se le ha criticado a la banda en sus últimas entregas y que venían dispuestos a cambiar. 

Lo primero que puedo decir de este álbum es que nada de lo escuchado me disgustó, algo que no me había ocurrido con los últimos trabajos publicados por parte de la banda.

Empieza con una pieza llamada “This Road” seguida de “Under Grass and Clover”, puro Melodic Death metal-  las cuales tienen mucha fuerza, con buenos riffs que nos recuerdan a sonidos de álbums como “Hatebreeder” o “Follow the Reaper”.

Seguidamente el disco no decae ya que “Glass Houses”es rápida, directa, con un riffs sencillos y repetitivos que te enganchan hasta el final acompañados de unas vocales escupidas de manera veloz por el contante finés. 

A lo largo del disco podemos encontrar momentos interesantes, que te capturan como en “Kick in the Spleen” y en “Platitudes and Barren Words”, las cuales suenan muy trashers o la misma “Hexed” que le da título al álbum.

Otros en los que bajan el ritmo y suben el pie del acelerador para presentarnos un sonido más lento y pesado en “Hecate’s Nightmare” o “Soon Departed”,temas que quizá a los menos acérrimos a la banda les cueste disfrutar y los tilden de repetitivos y aburridos. 

También encontramos momentos emotivos con teclados agradables por parte del señor Wirman en “Relapse (The Nature of My Crime)” o “Say Never Look Back”

El álbum finaliza con una buena canción para ello, “Knuckleduster”,un tema con un aire bastante melódico y con riffs armónicos y dinámicos que nos dejan con un buen sabor de boca final.

El disco es disfrutable, desde la A hasta la Z, la banda nos ha vuelto ha presentar una vez más su forma de trabajar, riffs intensos, solos virtuosos, teclados incombustibles y letras oscuras. 

Es fácil decir que no es el trabajo más espectacular que ha presentado la banda de Alexi Laiho pero desde luego supera con mucho todo lo presentado con anterioridad y por supuesto las expectativas de un servidor. Veremos cómo madura con el tiempo este álbum y si acaba de contentar a su masa de seguidores más fieles.

Sello: Nuclear Blast

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