“The Blackening”, la obra maestra sin paliativos de Machine Head

En estos días en los que Machine Head está sonando mucho en las noticias, visitamos un álbum capital en la carrera de Rob Flynn, me estoy refiriendo a “The Blackening”.

Tras asombrar al mundo con “Burn My Eyes” y algunos coletazos dados con álbumes que se sumergían en cantinelas nu metal, con su trabajo “Through The Ashes Of Empires” daban señales de agarrar el toro por los cuernos y erigirse en la banda que partiría la pana en los próximos años en el mundillo loco del metal;  y así fue.

El mismo Rob Flynn fue el encargado de la producción de The Blackening”, ayudado en las mezclas por Colin Richardson; el resultado fue inmejorable. 

El conjunto de temas que conformaron esta epopeya metálica, son para enmarcar y darlo en la Universidad como ejemplo de cómo se tiene que realizar un álbum de metal. 

Desde la portada todo es grandioso en esta obra. Ese art cover de corte gótico, con el esqueleto anunciando lo que te venía encima, era la piedra de toque perfecta para coronar un disco soberbio. 

Desde el comienzo con la brutal “Clenching The Fists Of Dissent” todo está sembrado de un metal de altos vuelos que no deja títere con cabeza. Señalar la larga duración de todos los temas, bajando tan solo uno de ellos, “Beatiful Morning”, de los 5 minutos.

La mejor canción de la historia de Machine Head y si me permitís uno de las mejores canciones de metal de las últimas décadas dio el punto definitivo para catalogar esta maravilla de obra maestra; me refiero claro está a “Halo”.

“Halo” significa el Santo Grial de la banda de Flynn, un corte que nos muestra el verdadero potencial de la banda y su maestría compositiva. Poco tengo que decir que ya no se hay dicho de esta canción; dudo mucho que Flynn vuelva a crear una maravilla de este tipo.

No solo hay que nombrar a Flynn, no destacar la labor en este álbum de Phil Demmel que fue clave con su aportación, y  la batería Dave McClain sería un grave error, sin ellos el álbum no hubiera tenido el sonido que tuvo. 

No todo fue una maravilla dentro del álbum, cortes como “Wolves” desentonaron un poco con la tónica general, pero vamos un lunar negro lo tiene cualquiera, si no estaríamos hablando del mejor disco de la historia del metal, y no llega a eso…

Terminar con un tema como “A Farewell To Arms” solo está al alcance de muy pocos. Un tema intenso, fiero y melódico que pone el broche de oro a una obra sublime del metal contemporáneo.

Una pena que Flynn haya querido hacer la guerra por su cuenta y haya terminado con este glorioso line up que tenía la banda en ese momento. El tiempo lo dirá, pero dudo mucho que vuelva a crear un diamante tan precioso como este “The Blackening”.

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