¿Puede haber una canción mejor que “Touch Too Much” (AC/DC)?

Sí, que sí, que ya lo sé, que hay mejores canciones en general, y también mejores de AC/DC en particular, pero a mí a título personal, esta canción me flipa.

“Touch Too Much” es el cuarto tema de la obra maestra de los australianos llamada “Higway To Hell”. Como curiosidad podemos señalar que la portada del single en muchos países fue lanzada con la fotografía de la banda invertida, y así podemos contemplar como los hermanos Young y el bajista Cliff Williams tocan el instrumento con la mano izquierda.

Fue un tema que solo había interpretado una vez en directo AC/DC, en concreto el 14 de diciembre de 1979 en Niza, Francia, pocos días antes del fallecimiento de Bon Scott.

Tuvieron que pasar más de 35 años para que se atrevieran a hacerla en vivo de nuevo. La segunda vez en interpretar la banda este temarral fue con la llegada de Axl Rose a la banda, en concreto en el show que dieron en Praga en mayo de 2016. A partir de ahí con el vocalista de GunsN’Roses al mando, la han interpretado varias veces más.

Axl Rose ya dijo que era uno de sus temas favoritos de la banda,  en unas declaraciones dadas a unos periodistas, en el aeropuerto de Los Angeles rumbo a Portugal, donde iba a iniciar el primer tour mundial junto a Angus Young y cía.

Tenemos que destacar la gran importancia que a mí entender supuso este tema en la historia de AC/DC. “Touch Too Much”, representa la esencia en si de la banda australiana, y  lo que sería la misma en un futuro. En este corte la formación se muestra capaz de combinar sin complejos fuerza, electricidad y mucha energía frente a melodía ; son capaces de decir al mundo que son más que un puñado de “malos chicos”, rudos y sin cultura musical.

Bon Scott realiza en este corte una de las mejores interpretaciones de su vida. Se hace dueño de la canción desde el primer momento, parece fácil lo que hace, pero no ha habido en este planeta un cantante que pueda emular el feeling, garra y estilo que destiló el vocalista en este tema.

Una de las mejores letras de los australianos de su carrera. Sexual a tope pero sin caer lo zafio, supieron en ese momento, como ya hemos dicho, zafarse de esa imagen de chicos duros y con pocas dotes para la lírica, y afinar una letra que describe el acto sexual sin caer en lo burdo.

Me quedo también con la guitarra rítmica de Malcolm Young, siempre fue el heraldo del grupo, le guía que acompasaba todas las canciones de AC/DC, pero en esta es el maestro de ceremonias que todo grupo soñaría tener entre sus filas.

Hay canciones mejores, pero esta es simplemente la hostia…

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