El corredor de la muerte de Iron Maiden

Estoy esperando en mi fría celda cuando la campana empieza a sonar. Reflexiono sobre mi vida pasada y no tengo mucho tiempo, porque a las 5 en punto me llevan a la horca”.

Así empieza “Hallowed Be Thy Name”, tema incluido en el álbum de Iron Maiden “The  Number Of The Beast”; una de las obras maestras de los británicos.

Hablar del corredor de la muerte es duro. Saber que al final del camino te esperan para matarte, debe ser una de las experiencias más horribles a las que se le puede someter una persona. Cada ser humano en esos instantes se aferra a lo que tiene a mano, sus convicciones, su ética y su fe.

“Santificado sea su nombre”, esa es la traducción al castellano del título de la canción de Maiden. Tercera línea del Padre Nuestro utilizada para entre otras cosas dar la extremaunción a moribundos, enfermos, y claro está a alguien que está a punto de ser ejecutado.

Es el momento de arrepentirse de los pecados hechos en vida para así poder conseguir un puesto adecuado entre los justos, en el futuro Juicio Final; todo esto claro está desde el punto de vista de la religión católica.

El tema creado por Steve Harris, aunque como sabréis IronMaiden fueron demandados por plagio por tener la canción una letra similar al tema “Life’s Shadow de la banda Beckett; se centra no solo ante la consecución de la muerte si no ante sentido de la vida, cuestionándose el reo si la vida que dejamos es real en sí misma o necesitaremos de la “otra” para saber la verdad.

Sea como fuere el relato de la canción, por el método de ejecución, la horca, y los motivos religiosos, debemos incardinarlo en siglos pasados, pero por desgracia en la actualidad países como Estados Unidos, China, Japón o Irán siguen ejecutando a personas.

Podemos estar a favor o en contra de este método asumido por parte del Estado como solución a un problema. Método que carece de sentido si existe la posibilidad por pequeña que sea de condenar a muerte a un inocente; y esa posibilidad siempre existe.

En el plano musical poco que decir de una obra maestra del calibre de “Hallowed Be Thy Name”. Iron Maiden creó un himno atemporal, en donde Bruce Dickinson raya a una altura prodigiosa, demostrando ser uno de los mejores vocalistas de todos los tiempos. Los arreglos compositivos son sencillamente perfectos, acoplándose música y letra de manera perfecta. Todo ello regado con unos cambios de ritmo sencillamente espectaculares.

Esperamos algún día escuchar este tema sin tener que pensar que todavía existe la pena de muerte.

 

 

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