“Reign In Blood”, la brutalidad hecha álbum by Slayer

Me quería dar un gustazo. Llevo realizadas incontables reseñas, críticas etc… y me tenía que quitar esta espinita. Hablar de un álbum como “Reign In Blood”, es algo que hay que hacer una vez en la vida; vamos, como plantar un árbol, tener un hijo o escribir un libro.

La obra maestra de Slayer significó un antes y un después en lo que se refiere al mundo del metal extremo y en concreto al género del thrash metal. La banda californiana realizó toda una clase magistral de cómo se debía crear un monstruo sónico que lo arrasara todo a su paso, dejando solo una ristra de cadáveres.

Para que el resultado fuera como fue, se tuvieron que dar una serie de circunstancias que influyeron de manera determinante en el resultado final de la obra. Por un lado unos Slayer sedientos de gloria, con las ideas claras en crear un artefacto demoledor, endiablado y a una velocidad nunca antes vista, y por otra el productor Rick Rubin, que supo limar lo necesario para hacer que algo demoniaco por su fuerza y energía, sonara celestial.

Curiosamente una de las mayores dudas que tuvo la banda al comienzo de todo, fue el fichaje por el sello de Rubin: Def Jam Recordings.  Rubin se dedicaba hasta esa época en un porcentaje altísimo a sacar álbumes de hip hop bajo el manto de Def Jam. Como era normal los integrantes de Slayer tuvieron sus dudas al verse en dicha tesitura, Hanneman, que a la postre sería casi el principal compositor de “Reign In Blood”, se mostró sorprendido por el interés de Rubin en el proyecto e impresionado por el trabajo realizado con bandas como Run DMC o LL Cool J. Todo ello sumó para que se decantaran finalmente por fichar con este sello.

Despejada la duda del sello, Slayer tenía una idea entre ceja y ceja: crear el álbum de metal más rápido de todos los tiempos. Aunque después sería superado por otras obras, en ese momento Araya y cía consiguieron crear un demencial álbum, corto en duración pero intenso hasta decir basta, y mostrar al mundo que el metal extremo no tenía límites.

Todo saltó por los aires con la creación de esta obra maestra. En lo musical se rompieron moldes de creación en el ámbito del metal. Riff infernales, crudos, veloces, junto a solos poco ortodoxos que iban por libre pero que de manera mágica cuadraban a la perfección dentro de ese infierno de ruido que creó Slayer.

La aportación de Rubin en el resultado final del álbum fue crucial. El productor supo llevar todo al sitio correcto, limpiar las asperezas del sonido, y darle forma a esa locura sónica propiciada por la banda, pero sobre todo por los riffs de Hanneman y King. El doble bombo de Lombardo sonó como una apasionadora llevando sus blast beats a una velocidad inconcebible hasta ese momento. Como único pero que podemos sacar a la producción, es la casi nula presencia del bajo de Araya, que quedó enterrado ante tanta potencia y agresividad de la mano de sus otros tres compañeros.

Araya aportó al álbum una presencia imponente, si bien no podemos aseverar que cantó en el disco, lo que hizo en el disco el chileno fue escupir las letras como si vociferara insultos y proclamas infernales contra todo lo existente;nunca antes un vocalista se nos mostró tan agresivo y eficaz a la vez.

En lo que respecta a los temas que componen este discarral, desde el principio nos avisaron de sus intenciones. Comenzar con un corte como “Angel Of Death”, es iniciar el descenso a los infiernos de la manera más vertiginosa posible, sin descanso, sin piedad. Dejaré al margen la polémica que se suscitó por la letra de la canción inspirada en el asesino nazi Josef Menguele. La banda se tuvo que justificar hasta la saciedad por demostrar que no eran simpatizantes del régimen nazi, y que solo era fruto del interés por Hanneman por todo lo relacionado con la Segunda Guerra Mundial. De hecho uno de los giros que también produjo en la carrera de Slayer la publicación de este álbum, fue el cambio de orientación en las letras de la banda, pasando de temas demoniacos a tener como base los horrores de la guerra, y en especial los acontecidos en la sangrienta contienda antes comentada.

Después llegaría la orgía de sonidos nunca oída hasta ahora. Desde la demolición hecha tema como “Piece ByPiece”, pasando por “Necrophobic”, con el comienzo más rápido del álbum y dos de los mejores solos creados hasta esa fecha dentro del metal extremo, hasta llegar a cortes como “Altar Of Sacrifice”, “Jesus Saves” o “CriminallyInsane” donde todo se remueve en tus tripas como algo que está a punto de estallar, llenado de sangre y vísceras toda tu habitación.

La triada compuesta por “Reborn”, “Epidemic” y Postmortem, muestran el camino hacia donde se dirigirá el futuro del metal extremo en los años venideros. Temas adelantados a su tiempo que hacen de los de california unas leyendas casi al comienzo de sus carreras musicales.

Para el final lo mejor. Cerrar un álbum con un temarralcomo “Raining Blood” solo lo pueden hacer los elegidos, los dioses del metal con mayúsculas. La intro y el outrocon esa lluvia amenazadora es el envoltorio perfecto para un tema que representa y condensa el mensaje de Slayer en este álbum: destrucción, muerte, violencia y locura. No en vano la portada del disco, se inspiró en este tema. La banda quería que todo fuera un conjunto indisoluble, y que desde el cover creado por el artista Larry Carroll, hasta la última nota del álbum estuvieran dentro de una coherencia; nada podía quedar al azar o al arbitrio del consumidor, no querían engañar a nadie de lo que estaban ofreciendo en “Reing In Blood”.

Slayer llevó hasta a sus shows el compromiso con lo que había creado, llegando a cerrar sus conciertos con el tema anteriormente comentado, cayendo una lluvia de sangre, literalmente hablando, sobre sus cabezas y acabar empapados de líquido rojo que representa a la vez lo más sublime e impío del ser humano.

Un álbum para la posteridad. El mejor disco de thrash metal de la historia. Uno de los mejores de metal de todos los tiempos; en definitiva, más grande que la vida, aunque en este caso sería mejor decir la muerte.

3 Replies to ““Reign In Blood”, la brutalidad hecha álbum by Slayer”

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    Adriano Ramburger García

    El mejor álbum de THRASH/SPEED incluso DEATH, de todos los tiempos. Lejos. Una obra maestra, impiadosa. Insuperable. Fuckin SLAYEEEEEEERRR!!!

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    Emmanuel Ramirez

    Para mi, la obra maestra del metal… no importa el genero, es un imprescindible en cualquier colección; desafortunadamente un retiro de los escenarios algo prematuro, en fin… SLAYER HELL YEAH!!!!!

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    Diego

    Impresionante el disco y el estilo de la banda solo hubo algo contemporáneo así de brutal pero comparativamente queda en un segundo lugar dentro del genero Kreator que lograban una brutalidad similar. Una banda sublime Slayer, digna de los Big Four.

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