“Chernobyl”, la heroicidad ante el horror más absoluto

En un año como en el que nos ha tocado vivir, ver una serie como “Chernobyl” te hace sentir más de cerca el horror que tuvieron que padecer en 1986 en Ucrania, en concreto en la población de Prípiat, localidad que albergaba la central nuclear de Chernóbil. Un terror atávico debido a la explosión mortal de una central que extendió los tentáculos de la radiación más allá del país que en esa época pertenecía a la URSS, y que si no hubiera sido por el esfuerzo y sacrifico de muchos héroes anónimos, podría haber sido mucho más dramático de lo que ya de por si fue.

La serie creada por HBO, es sencillamente una lección magistral de hacer cine. El guión y el desarrollo de los personajes, así como la trama que se va desenvolviendo lentamente, te hace sentir el terror más absoluto. Esto no va de fantasmas, espíritus o demonios, esto es realidad pura y dura; la peor de las pesadillas que un ser humano podía soportar hasta esa época.

Una ventana abierta a un momento ya de por si histórico. En plena desintegración de la URSS, con Mijaíl Gorbachov al frente, y con una Perestroika en marcha, Ucrania tuvo que soportar la tragedia más terrible de sus historia. Un cúmulo de errores negligentes por un lado, y otros fruto de la mala suerte, dieron lugar al horror más absoluto.

La historia nos refleja como la ambición, la burocracia más rancia, y la deshumanización de los altos mandos, pueden llegar a ser tan crueles y egoístas, que anteponen como único propósito salvar sus propios intereses, pasando por encima de su pueblo, víctimas, familias rotas y demás.

A nivel interpretativo los personajes interpretados por Jared Harris (Valery Legasov) y Stellan Skargard (Boris Shcherbina), son de un nivel realmente increíble. Ellos dos, son el eje sobre el que recae todo el guión de la serie, además de la aportación de la grandísima actriz Emily Wartson, en el papel de la doctora Ulana Khomyuk, por cierto, un papel creado ficticiamente para la serie, en representación de todos los científicos sovieticos que lucharon contra el aparato del Estado, para conseguir que se revisaran los sistemas de seguridad de todas las central nucleares de la URSS.

Desde el miedo y el pánico más cerval se nos muestra, la lucha de miles de obreros y obreras que pusieron sus vidas en juego, para poder parar el desastre y no hacer que las consecuencias del mismo ya fueran desastrosas a nivel mundial. Todo ello mostrado con imágenes durísimas, terribles, que nos acercan de manera casi insoportable al dolor que tuvieron que sufrir dichas personas, y las muertes tan terribles que tuvieron muchas de ellas. 

Las imágenes de la radiación y lo efectos de la misma en el cuerpo de los seres humanos, son realmente espeluznantes y creadas con un rigor máximo. Así como el tratamiento histórico de la trama, todos los personajes secundarios, y las subtramas teniendo al Estado Sovietico como protagonista, por crear una propaganda que tapara aquel desastre e hiciera recaer la culpa en unos pocos responsables, intentado salir de rositas de su gran cuota de responsabilidad ante este desastre sin parangón en la historia de la humanidad.

Una serie técnicamente perfecta, con una ambientación maravillosa, y una banda sonora que refleja claramente el ambiente claustrofóbico y de angustia, en el que el director nos quiere sumergir. 

Este año estamos sufriendo una pandemia que está azotando al mundo entero. Una tragedia que ha cambiado al mundo, que lo ha puesto absolutamente del revés. Al igual que en Chernóbil, siempre, siempre, quien da la cara, es la gente que se deja la piel, para intentar ayudar al prójimo, y hacer que todo sea más llevadero, más fácil; en definitiva, hacer del horror algo soportable. 

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