“Shine On Your Crazy Diamond” (Pink Floyd), la canción que acunaba mis sueños

Hay canciones que son parte de tu vida. Una banda sonora propia llena de emociones, recuerdos y esperanzas. Algo así me pasa con “Shine On Your Crazy Diamond” de Pink Floyd. En concreto me refiero a la primera parte, dividida a su vez en cinco.

Hace muchos años había un programa de radio en la Cadena Ser, dirigido y presentado por Jesús Quintero, llamado “El Loco de la Colina”. Tras el deporte llegaba este espacio introspectivo, filosófico, existencial donde Quintero hablaba de lo divino y de lo humano, con esa voz lenta y penetrante.

La cabecera del programa era este tema de Pink Floyd. Solía ponérselo este espacio un vecino todas las noches. Antes las paredes eran de papel, y en el silencio de la noche podías escuchar perfectamente una música, e incluso una conversación.

Muchas noches me quedaba dormido, escuchando como Richard Wright y un Minimoog hacia la intro junto a un órgano Hammond y por otro lado un largo solo de guitarra tocado por David Gilmour en una Fender Stratocaster, te sumergían en otra dimensión.

Para mi era como entrar en el reino de Morfeo por la puerta grande. No sabía que era esa música, pero esos sonidos extraños me hacían imaginar que me esperaba un futuro lleno de posibilidades.

Con el tiempo, claro está, me enteré de quién era ese tema, y lo mejor de todo que podía tenerlo para mi, si me hacía con el álbum de Pink Floyd “Wish You Were Here”.

Como supongo que sabréis, este tema se lo dedicó la banda británica, al que fuera su primer vocalista, Syd Barrett. Un genio que se volvió loco de tanto imaginar mundos maravillosos, que no estaban en este.

Todos tenemos algo de Barrett a veces, lo único que nos diferencia de él, es que tuvo las agallas de pasar al otro lado.

One Reply to ““Shine On Your Crazy Diamond” (Pink Floyd), la canción que acunaba mis sueños”

  1. Avatar
    Raúl

    “Te sumergían en otra dimensión.
    Para mi era como entrar en el reino de Morfeo por la puerta grande. ”

    Me ha pasado y me sigue pasando lo mismo cada vez que lo escucho. Siempre la misma sensación de sentir el infinito en todo su esplendor.

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