“Let There Be Rock”, la oración que todos los rockeros deberían rezar

Tal cual como una letanía. Como un mantra que se mete en tu cuerpo, y no sale para poseerte, así es este tema de AC/DC. La quinta esencia del rock hecho tema. Muchos la han imitado, versionado etc… pero nadie ha podido superarla. “Hágase el rock”, así es como invocaba y lo sigue haciendo Bon Scott, al espíritu de la distorsión para que te acoja en su seno y no te suelte nunca. La canción con la que AC/DC, daban el puñetazo en la mesa diciendo que eran la banda más grande de la historia del rock, y que nadie les podría superar. Solo ellos tienen el poder de invocar al rock, dominarlo y lanzártelo a la cara para que haga lo que quiera contigo.

El tema que da título al quinto álbum de los australianos lanzado en 1977, es sin lugar a dudas un himno atemporal ya de la historia del rock. Hemos comenzado este artículo con maneras religiosas, casi de oración, para intentar emular lo que realizaron AC/DC, con este tema en el vídeo que sirvió para plasmar en imágenes este tema tan brutal.

En el vídeo de marras aparecía Bon Scott vestido de sacerdote, con su pelo rizado, aspecto de macarra total, subido a un púlpito desde el que arengaba a la parroquia con la palabra del rock. Mientras el resto de la banda vestidos de monaguillos, lo seguían de manera electrizante, sirviendo los designios de este sacerdote sin igual.

Como primera anécdota debemos resaltar la aparición pública como parte de la banda, del bajista Cliff Williams que sustituía a Mark Evans, al mando de la sección rítmica.
La canción fuera acusada de blasfema por los sectores cristianos más recalcitrantes. Consideraban ofensivo ver no solo a un rockero de la talla de Scott ir vestido de sacerdote, sino que rallaba casi el delito contemplar como a mitad de canción, se despojaba de la túnica que llevaba para aparecer vestido con cuero e insinuaciones sadomasoquistas.

Como punto culminante de anécdotas dentro de la grabación del vídeo, podemos señalar que Bon Scott se lesionó en el último salto que realizaba en el tema.

Con respecto a la canción en si, es una obra de arte rockera sin más. Scott va invocando a los instrumentos para que juntos vayan engranándose entre ellos, y formar la palabra ROCK, con mayúsculas. Ritmo frenético, riffs de escándalo, y un Angus Young llegando al paroxismo, hacen de esta canción una furia desatada sin control.

En directo se ha convertido en uno de los himnos de la banda, y momento que aprovecha la misma para entrar en comunión con el público, haciendo llegar a las masas al delirio, e intentar así fundir todo lo que rodea al espectáculo en un marasmo de electricidad y energía.

Ya sabes, tienes un mal día, tu jefe te putea etc… repite conmigo: “Let There Be Rock, Let There Be Rock!!!!!”

 

 

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