«Como La Cabeza Al Sombrero», El Último De La Fila toca el cielo

Corre el año 1988 y El Último De La Fila se disponía a dar el salto definitivo de popularidad y éxito en nuestro país. Ese año publican lo que sería su cuarto álbum de estudio llamado «Como La Cabeza Al Sombrero», y ya nada sería lo mismo para ellos.

La formación capitaneada por Manolo García y Quimi Portet ya venían de ser reconocidos como una de las bandas de pop más punteras de nuestro país con el lanzamiento de trabajos tan rotundos como «Enemigos De Lo Ajeno» o «Nuevas Mezclas». Estaban preparados para el asalto a los cielos del panorama nacional, para ser considerados muy grandes; con «Como La Cabeza Al Sombrero» lo consiguen de manera absoluta.

¿Qué tiene de especial este disco que no tuvieran los demás? Sencillamente se encontraron en el mejor momento compositivo de la banda. Crearon un puñado de temas de pop de una calidad exultante, con unas letras maravillosas y unas melodías que entraban en tu cabeza para quedarse ahí para siempre. Parecía fácil lo que hacían, pero era algo muy complicado. Esa mezcla de música sureña, con matices de canción popular convirtieron este álbum en una catarsis para la formación catalana. Es cierto que lo seguidores de base del grupo quedaron algo descolocados con el álbum. Tiraron de lo acústico, de lo melódico y dejaron atrás guitarras más afiladas. Su mensaje se dulcificó para hacerse grande hasta decir basta.

El éxito estaba servido. Una gran promoción del álbum, un directo inapelable, fue la mezcla perfecta para encumbrarlos y hacer que su nómina de fans engordara como la de un futbolista de élite. Claro está, todo esto pasa factura. Debilita, erosiona, y marca a veces el principio del fin de los grupos; éste fue el caso también. El Último De La Fila comenzó un declive que poco a poco terminaría por la separación del grupo, dejando a miles de seguidores con cara de tontos.

Comenzar un álbum con un tema como «Dios De La Lluvia» está al alcance de muy pocos. Una canción perfecta, llena de melancolía, marca de la casa, que nos hacia presagiar que el duo catalán nos iba a abrir el tarro de las esencias y dejar embriagados con una belleza de sonidos maravillosos. Un tema para la historia de la música de nuestro país.

Uno de los pelotazos del disco fue sin duda «Sara». ¿Quién no ha imaginado a su mujer perfecta cantando esta canción? Un hit absoluto, creado para ser coreado como un himno en los maravillosos directos que la banda ofrecía a sus feligreses. Una de las canciones de amor más bonitas que hemos podido escuchar. Sara siempre estará en nuestros recuerdos.

La naturaleza se nos hace muy presente con «En Los Árboles», una temática recurrente en el imaginario de la banda. El ecologismo, el mundo que nos rodea siempre estuvo muy presente en las letras de la formación, y posteriormente en la carrera en solitario de Manolo García. De esa misma tonalidad y cadencia también nos lo encontramos en el corte «La Piedra Redonda», con un estribillo maravilloso.

«A Veces Se Enciende», tira de romancero patrio. Una oda al amor, un poema precioso que nos sitúa al grupo en un nivel letrístico cuasi perfecto. Aire sureño, deje gitano, para hablar de una relación a los cuatro vientos. Manolo García canta como nunca.

Los símiles, la comparativa perfecta la hayamos en el tema que da título al álbum. «Como La Cabeza Al Sombrero», es el manifiesto de amor más bello escrito en mucho tiempo. Todo huele a jazmín, a desierto, a amor sin fin. Una canción de posesión amorosa «me perteneces, no lo puedes evitar».

El tema. Para mí, el mejor corte escrito por García y Portet. «Ya No Danzo Al Son De Los Tambores», es sencillamente perfecto. Una canción creada para emocionarte de principio a fin. Estrofas lúcidas, brillantes, todo creado para estar en el mundo de ensoñación que te proponen los barceloneses. ¿Se puede escribir una canción más grande?

Siempre me gustó ese toque reivindicativo social de «Trabajo Duro». El discurrir del día a día, la monotonía, la rutina y el pensar a todas horas en las personas a las que queremos. Un corte bello y melancólico de un gran nivel también.

La mística que ya contemplamos con «Dios De La Lluvia», la retoman con «Trece Planetas». Lo etéreo, lo mágico, llena una canción que desde el principio te envuelve y no te suelta hasta el final. El comienzo de la parte final del disco no puede comenzar mejor.

El álbum cierra con uno de los hits más grandes de la banda. «Llanto De Pasión» es el resumen perfecto del sonido de El Último De La Fila. Un corte en donde se despliega todo el poderío de la banda. Grandioso corte que cierra una catedral de la música nacional. Cerrar así un disco es el mejor testamento que puedes dejar como banda. Inigualable sin más.

En la nueva versión del álbum que se lanzó en 2008, se incluyeron dos temas instrumentales. Por un lado «Otro Verano» y por otro «Vamos». Su aportación al núcleo duro del álbum no es mucha, pero no desentonan como resultado final.

Poco más que añadir. Todo lo que me sale en esta reseña, son adjetivos reiterativos. Es muy difícil hablar de un disco tan grande. Para muchos fans no es el mejor de la banda, pero creo sinceramente que es el que mejor refleja lo que llegaron a ser como artistas.

El Último De La Fila demostraron con este disco que con la sencillez, la humildad y el buen hacer se puede llegar a lo más alto. La pena fue que no lo supieran o quisieran gestionar para seguir más tiempo juntos; pero eso es otra historia.

Os dejo por aquí un vídeo con uno de sus maravillosos directos:

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