David contra Goliath, Pearl Jam y su contencioso con Ticketmaster

La venta de entradas para conciertos siempre va envuelta en polémica. El precio de los boletos, inflados muchas veces, crea desazón en los fans de la banda de marras y aunque les duela al final en su mayoría pasan por caja. 

La gran queja de los usuarios es sobre todo el pago de comisiones por adquirir la entrada. La industria de la música es así, una concatenación de intereses que busca lo que busca: hace dinero. 

Hubo una época en la que un grupo se levantó contra esta maquinaria e intentó en vano pararla, fue: Pearl Jam.

Nos tenemos que remontar al 6 de mayo de 1994, la banda capitaneada por Eddie Vedder se encuentra en un momento brutal a nivel de popularidad. Tras soltar dos álbumes increíbles como “Ten” y “Vs.”, su capacidad de convocatoria era brutal y se creían con fuerza como para acometer un enfrentamiento con la todopoderosa Ticketmaster. 

Los de Seattle acusaron a la empresa de venta de entradas de monopolio, tras fusionarse con su máxima competidora, Ticketron. La banda quería abaratar el precio de sus entradas, y no cobrar más de 18,50 dólares por boleto, con un servicio adicional de 1,80 dólares de comisión.  Ticketmaster se negó en rotundo y les dijo que necesitaba al menos cobrar al menos 2 dólares por tramitar la gestión de la venta de entradas, para cubrir los consabidos costes. 

Pearl Jam contrató a la firma de abogados Sullivan y Cromwell y elevó una queja el  6 de mayo de 1994 ante el Departamento de Justicia a la susodicha empresa. 

Esta batalla no le salió gratis a la banda. Perdió toda una gira de verano en plena ola de popularidad de la banda, al negarse a cobrar el precio que le pedía Ticketmaster. 

Así lo comentaba Stone Gossard, que junto a Jeff Ament fueron a declarar ante el Departamento de Justicia.

“Nuestra banda, que está decidida a mantener bajos los precios de las entradas, siempre estará en conflicto con Ticketmaster”.

Todo este conflicto quedó en nada. La investigación por parte del gobierno estadounidense se abandonó y nunca más se supo de este contencioso. 

Ticketmaster siguió creciendo, se unió con Live Nation convirtiéndose todo este conglomerado en Live Nation Entertainment.

La relación de Pearl Jam se relajó y su envite contra esta maquinaria de hacer dinero, fue solo flor de un día. Aún así hay que reconocer a la banda la valentía de enfrentarse ante un gigante; una lucha desigual que lo único que le iba a deparar eran perjuicios. 

Los de Seattle siguen quejándose del precio de las entradas, y ahí quedará su cruzada ante lo imposible. Sin ir más lejos en pocas semanas Eddie Vedder vendrá a nuestro país, y el coste por verlo es casi igual que por ver a Pearl Jam. Muchos fans se quejaron de este aspecto, y le recriminaron su falta de escrúpulos al consentir estos precios. 

Ver un espectáculo conlleva unos grandes costes. Puede parecer que son abusivos los precios, a veces sí que lo pueden ser, pero en la mayoría de casos se debe a otros factores que otro día analizaremos, no todo es culpa de las promotoras o ticketeras, mucho tienen que decir de esto los managers de las bandas y el caché que piden por sus músicos…. 

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